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11.4 Nutrición, reproducción y longevidad

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Entre los mamíferos existe una elevada correlación entre el número de descendientes posibles de las hembras de una especie determinada y la longevidad de dicha especie. Los mamíferos que tienen muchas crías por parto, cortos periodos de lactancia y ciclos reproductores muy rápidos (rata, ratón, etc.) tienen un patrón de selección tipo-r, es decir invierten mucha energía en generar gran cantidad de descendientes y su ciclo vital es breve. Por el contrario las especies que tienen pocos descendientes, partos con una sola cría y elevada duración del tiempo de lactancia (elefante, humanos, etc.) tienen un patrón de selección-K. Estas especies invierten más en la calidad de su descendencia (cuidados, etc.) y además presentan un ciclo vital más largo. Se puede decir que los mamíferos de patrón de selección-r invierten en cantidad y los de selección-K invierten en calidad (Figura 2).

 

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Figura 2. En el eje de ordenadas se muestra el logaritmo de la potencialidad reproductora (gasto de energía) y en el de abscisas la longevidad de algunas especies de mamíferos. La potencialidad máxima reproductora es el máximo número de crías que una madre puede generar en condiciones óptimas. Obsérvese que existe una correlación negativa entre la potencialidad reproductora y la longevidad.

 

Un caso paradigmático de la relación entre longevidad y reproducción, concretamente aplicado a la especie humana, es el estudio de Crews (1988) denominado “Estudio Longitudinal de la Longevidad en Louisville”. En este trabajo se analizó la longevidad de un amplio grupo de mujeres de dicha localidad de los EEUU. Los resultados mostraron que las mujeres más longevas eran aquellas que no habían tenido descendencia. Este estudio parece confirmar la hipótesis de que la descendencia puede alterar las probabilidades de las mujeres de alcanzar una alta longevidad. Probablemente estos resultados confirman el hecho de que los embarazos y la lactancia suponen un importante gasto de recursos energéticos que deben ser destinados a la descendencia con el consiguiente perjuicio para el organismo que los gestó. Además este estudio tiene una importante base ambiental pues las mujeres encuestadas habían nacido en una época durante la cual la medicina aún no había incorporado de forma generaliza el uso de antibióticos, vacunas y la alimentación tal y como la entendemos en la actualidad. Finalmente este estudio mostraba que además de la falta de descendencia había otro factor importante que podía justificar la mayor longevidad; las mujeres longevas tenían un alto nivel cultural.

En la actualidad es bien conocido que las personas con mejores conocimientos educativos tienen más recursos económicos, mejor alimentación, más fácil acceso a la medicina y medicamentos y probablemente como consecuencia de ello alcanzan una esperanza de vida superior a la media de la misma población. Estos factores también correlacionan con la incidencia de determinadas enfermedades psico-neurológicas en la vejez que tienen un rango desde el deterioro cognitivo leve a la demencia severa asociada a la enfermedad de Alzheimer.

Copyright 2014, por los autores de los cursos. Cite/attribute Resource. 11.4 Nutrición, reproducción y longevidad. (2011, April 08). Retrieved November 26, 2014, from OCW Universidad de Cantabria Web site: http://ocw.unican.es/ciencias-de-la-salud/biogerontologia/materiales-de-clase-1/capitulo-11.-bases-biologicas-del-binomio/11.4-nutricion-reproduccion-y-longevidad. Esta obra se publica bajo una licencia Creative Commons 4.0. Creative Commons 4.0