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Usted está aquí: Inicio Ciencias de la Salud Biogerontología (2011) Materiales de Clase Capítulo 3. El análisis demográfico del envejecimiento: conceptos, técnicas y métodos 3.5 Principales técnicas para representar gráficamente el envejecimiento: la importancia de índices gráficos, de las pirámides de población y de los diagramas ternarios

3.5 Principales técnicas para representar gráficamente el envejecimiento: la importancia de índices gráficos, de las pirámides de población y de los diagramas ternarios

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Las principales formas de representación gráfica de la población son las pirámides de población, los diagramas triangulares (si se opera con los tres grandes grupos de edad), los diagramas de barras y, en ocasiones, aunque sea menos aconsejable, los diagramas circulares.


3.5.1  Índices Gráficos y Estadísticos

En Salud Pública (Sierra y Doreste, 1994) se utilizan muy frecuentemente índices gráficos y estadísticos como los de Friz, Sundbarg y Burgdofer, que resultan bastante útiles para determinar cualitativamente el carácter joven, maduro o viejo de una población, o su carácter progresivo, estacionario o regresivo, sin necesidad de realizar la pirámide de población.


3.5.1.1  El índice de Friz

Representa la proporción que significa la población de 0 a 20 años en relación a la de 30 a 50, que toma como base 100. El significado de los valores es el siguiente: si el índice es mayor de 160 la población es joven, si el índice se halla entre 60 y 160 la población es madura, y finalmente, si el índice obtenido es inferior a 60 la población es vieja.

 

figura_3.5

                 Figura 3. Representación gráfica del Indice de Friz.

 

3.5.1.2  El índice de Sundbarg

Parte de tres grupos de población: de 0 a 15 años, de 15 a 50 años y de 50 años y más. Sobre un eje de coordenadas y tomando como base 100, la población del grupo intermedio (15 a 50 años) representa los porcentajes que en relación a este grupo significan los otros dos. El significado de los valores y de los gráficos es el siguiente: si el porcentaje de los menores de 15 años supera al de los de 50 y más, la población es de carácter progresivo; si los valores están más o menos igualados, la población es estacionaria; finalmente, si el grupo de 50 años y más supera porcentualmente al de los más jóvenes, la población es regresiva.

Los países europeos han pasado a lo largo de su proceso de transición demográfica de uno a otro estadio, como lo demuestra el caso español a lo largo de este siglo.

 

figura_3.6

                 Figura 4. Representación gráfica del Índice de Sundbarg.


3.5.1.3  El índice de Burgdofer

Finalmente, se elabora asimismo sobre un eje de coordenadas dibujando un rectángulo proporcional a los efectivos para el grupo de 6 a 15 años y otro para un grupo conformado por los comprendidos entre 45 y 65 años, esto es, como si se dibujara una pirámide de estos dos grandes grupos. Al compararlos, y según el grupo de 6 a 15 años sea mayor, igual o menor que el de 45 a 65, podrá decirse que la población es joven, madura o vieja, respectivamente.

 

figura_3.7

                 Figura 5. Representación gráfica del Índice de Burgdofer. Elaboración Pedro Reques Velasco.

 

3.5.2  La pirámide de población

Sin duda la forma de representación más conocida, utilizada y significativa en el análisis de la distribución de la población por edades y sexo es la cada vez más impropiamente llamada “pirámide de población”. El nombre actualmente es poco representativo porque, salvo para una buena parte de los países del Tercer Mundo que se encuentran en las primeras fases de transición demográfica, raramente la estructura de la población por edades y sexo representa el perfil de una pirámide; más bien adquiere otras formas o tipos: de hucha en los países de Europa occidental–, de diábolo en los barrios nuevos de las ciudades, de una espina de pez en las poblaciones rurales con mucha emigración– o adopta otras formas aún más variadas.

La “pirámide de edades” o “pirámide de población”, en esencia, consiste en una representación gráfica que agrupa en “clases” (los grupos de edades por sexos) un conjunto de “valores” (individuos) y observa con qué frecuencia se repiten los valores en cada clase; son, pues, un simple histograma de frecuencias o, para ser más precisos, dos, uno para los varones y otro para las mujeres, puestos uno frente a otro, que pueden realizarse –de forma más precisa– para grupos de edad anuales (Figs. 6, 7 y 8) o bien lo que es más frecuente para grupos de edad quinquenales (Figs. 9 y 10).

Las pirámides de población suelen empezar comentándose por la cúspide, analizando en primer lugar los grupos de edad más avanzada. Se comienza, pues, analizando el envejecimiento de la población estudiada.

Las principales consideraciones a tener en cuenta en el comentario de una pirámide de población son:

  • A) La supermortalidad masculina afecta a todas las edades y se acumula en las mayores (al nacer la tasa de masculinidad es de 105, a los 60 años está entre 60 y 70).
  • B) No hay pirámide de base ancha y disminución rápida hacia la cúspide sin una natalidad elevada, y viceversa.
  • C) Si la fecundidad permanece invariable, la estructura varía muy poco; finalmente, si la fecundidad disminuye muy rápidamente la estructura se modifica profundamente, dando lugar a un importante descenso de jóvenes, a un incremento de viejos y a un aumento de adultos, aumentando la mortalidad por envejecimiento.

Para interpretar una pirámide de población es necesario tener en cuenta que el rectángulo de una edad, o grupo de edades, tiene una longitud que depende de los efectivos al nacer de la generación o generaciones correspondientes, de la importancia de la disminución de la mortalidad y del peso que en cada grupo de edad tienen las migraciones.

 

figura_3.8

Fuente: I.N.E. Censo de Población de 2001. Elaboración y análisis Pedro Reques Velasco.

    Figura 6. Distribución de población por sexo y grupos anuales de edad de España en 2001 y análisis generacional de la misma.

    • a) Desproporción del grupo de mujeres en relación al de varones, como consecuencia de la mayor esperanza de vida de aquéllas y de la sobremortalidad por causas bélicas de los varones que participaron en la Guerra Civil española (1936-1939).

    • b) Muesca correspondiente a la crisis demográfica (menor número de nacimientos que de defunciones) de la Guerra Civil.

    • c) Recuperación, tras la guerra civil, de la natalidad.

    • d) Generaciones en crecimiento correspondientes al mal llamado “baby boom” de los 60 y 70, que corresponde a los que en 2005 tienen entre 29 y 44 años, reforzados por la inmigración extranjera: el grueso de la misma corresponde a estas edades.

    • e) Caída de la natalidad y de la fecundidad en el tramo de edad 5-25 años: corresponde a las generaciones de la crisis económica de finales de los 70, del cambio demográfico y de la caída de los nacimientos.

    • f) Ligera recuperación de la fecundidad en los últimos años. La natalidad ligada a la inmigración extranjera se hace notar en esta recuperación.

     

    La estructura de la población por sexos y edades será necesariamente distinta en función de que sea una u otra la principal causa del envejecimiento. Así, si es por la caída de la fecundidad, los efectos se percibirán en la erosión progresiva que presenten los grupos infantiles (Fig. 6 y Fig. 9); si es por emigración, la pirámide de población aparecerá marcada por visibles muescas en las edades adultas y adultas-jóvenes (Fig. 8); si es por incremento de la esperanza de vida, el envejecimiento se manifestará en lo potenciados que se presenten los grupos de 65 y más años (Figs. 7 y 10b).

     

    figura_3.9

    Fuente: Ajuntament de Barcelona: Padró Municipal d’Habitants de Barcelona de 2004. Elaboración Pedro Reques Velasco.

    Figura 7. La estructura demográfica de un centro urbano: el Barri Gotic de Barcelona.

    Nota: Pueden percibirse los efectos de la inmigración extranjera en las edades adultas jóvenes y su superposición a la envejecida estructura pre-existente, que han propiciado – y están propiciando– un proceso de rejuvenecimiento relativo por inmigración y un desequilibrio creciente entre sexos. Obsérvese, asimismo, una característica más de los centros de las grandes ciudades: la marcada desproporción a favor de las mujeres en los grupos de edad más altos.

     

     

     figura_3.10

    Fuente: Servicio Cántabro de Salud, Tarjeta Sanitaria. Elaboración Pedro Reques Velasco.

    Figura 8. La estructura demográfica de un espacio rural de montaña: el valle medio y alto del Nansa (Cantabria). 2001.

    Nota: Las consecuencias de la emigración rural sostenida son perceptibles en el grupo de edad adulto, muy especialmente en las cohortes femeninas. El déficit de adultos propicia que los otros dos grupos: los jóvenes y muy espacialmente los viejos, aumenten su importancia relativa. La desarticulación de la estructura demográfica y la despoblación, en espacios rurales demográficamente críticos como el analizado, son las consecuencia finales de la emigración rural.


     

    figura_3.11

    Fuente: l.N.E. Censos de Población de 1970, 1981 y 1991. Elaboración Pedro Reques Velasco.

    Figura 9. El proceso de envejecimiento de la población española. 1970, 1981, 1991 y 2001.

    Nota: España, un ejemplo de proceso de envejecimiento, tanto por la base: caída de la fecundidad frenada en los últimos años (1970: 2,88 hijos por mujer; 1981: 2,1; 1991: 1,23; 2001: 1,26), como por la cúspide: incremento de la esperanza de vida (1970, esperanza de vida de los hombres 69,6 años, y de las mujeres, 75,06; 1981: 72,5 y 78,9; 1991: 73,4 y 80,5 y 2001: 77,3 y 84,0 años, respectivamente).

     

     

    figura_3.12a

    Fuente: Censo de Población de Suecia de 1980. Elaboración Pedro Reques Velasco.

    Figura 10a. La estructura demográfica de Suecia (1981).

    Ejemplo de país envejecido por el sostenimiento en el tiempo de bajas tasas de fecundidad así como del alargamiento de la esperanza de vida característico de sociedades con un alto nivel de desarrollo económico y social.

     

     

    figura_3.12b

    Fuente: Laussane:L´ Age de l’Homme. Reelaborado por Pedro Reques Velasco.

    Figura 10b. En el caso del área central de la ciudad de Zurich 1988.

    Los efectos combinados de la emigración por cambio de residencia, de la caída de la fecundidad y del alargamiento de la esperanza de vida dan lugar a una estructura por edad y sexo extremadamente envejecida.

     

    Sin embargo, en ocasiones los tres factores pueden sumarse o darse conjuntamente, tal como ocurre en el caso de los espacios rurales españoles (Fig. 8) y en la mayor parte de los centros de las ciudades (Fig. 10b), trayendo como consecuencia un debilitamiento progresivo de la capacidad de renovación de las poblaciones, salvo que la inmigración modifique esta tendencia.

    En cualquier caso, una estructura demográfica vieja o regresiva aparecerá caracterizada por una base retranqueada, al mostrarse progresivamente debilitada como consecuencia del mantenimiento en el tiempo de la caída de la fecundidad, y una cúspide notablemente desarrollada por el incremento en la esperanza de vida y el déficit relativo de jóvenes (Fig. 9). El grupo de adultos (15 a 64 años) aparecerá relativamente potenciado, porque no debemos olvidar que éste cumple, en las situaciones de cambio demográfico, un relevante papel amortiguador.

    Las estructuras demográficas de espacios rurales emigratorios, por su parte, presentan una estructura típica en forma de espina de pez (Fig. 8) caracterizada por una importancia relativamente alta del grupo de viejos (como consecuencia de un déficit relativo de adultos), en ocasiones una presencia significativa de jóvenes (hecho paradójico, debido no a la importancia absoluta de éstos, sino a su importancia relativa como consecuencia, nuevamente, de la mayor emigración de adultos) y, finalmente, unas tasas de masculinidad en el grupo de adultos jóvenes artificialmente altas, porque la emigración afecta en mayor grado a las mujeres, expulsadas laboralmente antes –y en mayor medida– del mercado de trabajo en los espacios rurales.

    Para interpretar la pirámide de una población rural es necesario tener en cuenta dos hechos básicos: por una parte la periodicidad –la dimensión temporal– del fenómeno emigratorio y por otra la intensidad del mismo, lo que permite distinguir diferentes tipos de estructuras con diferentes grados de envejecimiento.

    En las ciudades y áreas metropolitanas –especialmente en sus espacios centrales– el envejecimiento se manifestará en una pirámide con forma de urna (acentuada en mayor o menor medida), caracterizada por presentar un marcado envejecimiento por la altura y un fortísimo desequilibrio entre hombres y mujeres a favor de éstas, tanto por su mayor esperanza de vida como por la desproporción, a favor de las mujeres, de hogares unipersonales en las cohortes de mayor edad (Fig. 10.b).

    Finalmente, los diagramas triangulares –o ternarios– suelen emplearse cuando el número de unidades de análisis a considerar es grande, cuando se quieren mostrar los cambios estructurales experimentados por una población a lo largo de un periodo de tiempo (Fig. 11) o cuando se pretende comparar la distribución de la población por grandes grupos de edad de distintas unidades de análisis (en nuestro caso, Comunidades Autónomas españolas) en un momento dado (Fig. 12), pudiendo servir de base esta gráfico para la propuesta de clasificación o determinación de grupos homogéneos de unidades territoriales (provincia, comunidades autónomas –Fig. 13– o países) y su ulterior representación cartográfica.

     

     figura_3.13

    Fuente: I.N.E. Censos de población de 1900, 1910, 1920, 1930, 1940, 1950, 1960, 1970, 1980, 1991 y 2001 y proyecciones demográficas horizonte 2050. Elaboración Pedro Reques Velasco.

    Figura 11. Diagrama triangular en el que se representa la evolución de los grandes grupos de edad en España entre 1900 y 2001 y su proyección hasta 2050.

    Nota: El gráfico permite analizar, tanto la intensidad como el ritmo, del proceso de envejecimiento de la población española. Obsérvese la aceleración del proceso de envejecimiento en España entre 1981 y 2001 y el que podría experimentar entre 2030 y 2040.

     

     

     

    VALORES RELATIVOS (%)

    COMUNIDADES

    AUTÓNOMAS

    Jóvenes

    0-14 años

    Adultos

    15-64 años

    Viejos

    65 y más años

      Andalucía

    16,9

    68,3

    14,7

      Aragón

    12,4

    66,0

    21,7

      Asturias (Principado de)

    10,1

    68,1

    21,8

      Baleares (Islas)

    15,2

    70,2

    14,6

      Canarias

    16,0

    72,1

    11,9

      Cantabria

    12,1

    68,7

    19,2

      Castilla y León

    11,7

    65,6

    22,7

      Castilla-La Mancha

    15,7

    64,3

    20,1

      Cataluña

    13,6

    69,0

    17,4

      Comunidad Valenciana

    14,3

    68,9

    16,8

      Extremadura

    15,9

    64,9

    19,2

      Galicia

    11,7

    67,5

    20,8

      Madrid (Comunidad de)

    13,8

    71,4

    14,8

      Murcia (Región de)

    17,2

    68,5

    14,3

      Navarra (Comunidad Foral de)

    13,3

    68,6

    18,2

      País Vasco

    11,9

    70,5

    17,6

      Rioja (La)

    12,5

    67,5

    20,0

      Ceuta

    20,0

    69,3

    10,6

      Melilla

    21,7

    68,1

    10,2

     

      ESPAÑA

     

    14,2

     

    68,7

     

    17,1

    Fuente: Censo de Población de 2001. Elaboración Pedro Reques Velasco.

     

    figura_3.14

    Fuente: I.N.E. Censo de Población de 2001. Resultados general por Comunidades autónomas.

    Figura 12. Diagrama triangular en el que se representan los grandes grupos de edad de las comunidades autónomos españolas en 2001.

    Nota: El gráfico permite agrupar las diferentes comunidades autónomas españolas en función de sus estructura demográfica determinada a partir de los grandes grupos de edad: jóvenes: 0 -14 años (14,2 %); adultos: 15-64 años (68,7 %) y viejos: 65 y más años (17,1%). Tomando estos valores como refrencia podemos distinguir comunidades autónomas jóvenes, adulto-jóvenes, adultas, adulto-viejas, viejas o viejo-jóvenes, en función de cual sean el grupo o los grupos de edad dominantes.

     

     

    figura_3.15

    Fuente: I.N.E. Censo de Población de 2001. Elaboración Pedro Reques Velasco.

    Figura 13. Tipología de regiones españolas a partir de su estructura demográfica por grandes grupos de edad.

    Nota: En el mapa se representan agrupadas las diferentes comunidades autónomas españolas en función de su estructura demográfica determinada a partir de los valores medios de la población española de los grandes grupos de edad: jóvenes: 0 -14 años; adultos: 15-64 años (68,7 %) y viejos: 65 y más años (17,1 %). Tomando estos valores como refrencia podemos distinguir comunidades autónomas jóvenes, adulto-jóvenes, adultas, adulto-viejas, viejas o viejo-jóvenes, en función de cual sean el grupo o los grupos de edad dominantes.

    Copyright 2014, por los autores de los cursos. Cite/attribute Resource. 3.5 Principales técnicas para representar gráficamente el envejecimiento: la importancia de índices gráficos, de las pirámides de población y de los diagramas ternarios. (2011, March 24). Retrieved September 02, 2014, from OCW Universidad de Cantabria Web site: http://ocw.unican.es/ciencias-de-la-salud/biogerontologia/materiales-de-clase-1/capitulo-3.-el-analisis-demografico-del/3.5-principales-tecnicas-para-representar. Esta obra se publica bajo una licencia Creative Commons 4.0. Creative Commons 4.0