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Tema 3. Funciones tubulares

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3.1 Transporte tubular renal: reabsorción y secreción

El ultrafiltrado glomerular se transporta a través de la estructura tubular de la nefrona, atravesando: túbulo contorneado proximal, asa de Henle, túbulo contorneado distal, y túbulo colector, por el que es conducido hasta la región papilar, para desembocar en los cálices renales, convertido ya en orina.

En un día se filtran y llegan a los túbulos un total de 180 litros de plasma, que arrastran agua, sales minerales, vitaminas, hormonas, lípidos, azúcares sencillos, aminoácidos y proteínas de peso molecular inferior a 70.000, así como subproductos de desecho metabólico (urea, ácido úrico, bilirrubina, creatinina) y productos de naturaleza exógena, como medicamentos.

La composición inicial del ultrafiltrado sufre una serie de variaciones, por efecto del transporte tubular. Estas variaciones permiten ajustar de forma precisa los solutos y el agua que debe abandonar el organismo y los que deben ser recuperados impidiendo su salida.

 

 

Filtrado glomerular

125 ml/min

Orina

1 ml/min

Reabsorción

Na

18.125 meq

0,13 meq

99,4%

K

0,56 meq

0,05 meq

90,5%

Ca

0,50 meq

0,005 meq

99%

Glucosa

125 mg

0 meq

100%

Urea

0,6 mmol

0,28 meq

53,3%

Urico

3,8 mg

0,10 meq

97,4%

Agua

125 ml

0,7 meq

99,4%

 

Unos 125 mL/min de plasma filtrado comienzan su recorrido, en la porción proximal del túbulo, con una concentración isotónica de 300 mOsm/Kg (280). Al finalizar el trayecto tubular, la orina aportada por las nefronas corresponde a un flujo de 1 ml/min, cantidad que depende siempre de las necesidades hídricas del organismo, y llega a alcanzar una concentración muy diferente a la inicial (de 50 mOsm/kg hasta 1200 mOsm/kg).

Los mecanismos de transporte que tienen lugar entre los túbulos de la nefrona y los capilares peritubulares son:

  1. Reabsoción. Por la que el epitelio tubular recupera solutos y agua, incorporándolos al espacio intersticial, siendo finalmente absorbidos por los capilares peritubulares.
  2. Secrección. Por la que las sustancias son aportadas desde el espacio intersticial a la luz del túbulo. La diferencia entre la cantidad reabsorbida y la secretada de una sustancia constituye la cantidad neta de dicha sustancia transferida por los túbulos.

Se denomina carga tubular de una sustancia a la cantidad de la misma que por unidad de tiempo pasa desde la sangre al túbulo de la nefrona; y su valor depende de la concentración plasmática de la sustancia y de la tasa de filtración glomerular.

        Carga tubular → X = TFG · [P]x

 

3.2 Mecanismos de reabsorción y secreción tubulares

3.2.1  Compartimentos y vías de paso que intervienen en la función tubular

Los espacios que intervienen en la función tubular son los siguientes:

  • a) Zona luminal, o luz del túbulo.
  • b) El citoplasma de las células del epitelio tubular.
  • c) El espacio intersticial, que rodea al túbulo.
  • d) La red de vasos que constituyen la circulación peritubular.

Los productos reabsorbidos, como los que deban ser secretados, tienen dos caminos posibles:

  1. La vía transcelular.
  2. La vía paracelular.


3.2.2  Mecanismos de reabsorción y secreción

3.2.2.1  Transporte pasivo

  1. Osmosis.
  2. Difusión simple.
  3. Difusión facilitada. Que permite el paso de sustancias a mayor velocidad que la que cabe esperar por la simple difusión y es importante destacar su carácter saturable, que impone un límite a la máxima cantidad de soluto, que puede ser transportado por unidad de tiempo.

 

3.2.2.2  Transporte activo primario y secundario

La principal característica es que utiliza energía metabólica para efectuar el paso de sustancias a través de la membrana, porque se realiza en contra del gradiente electroquímico, mediante un transportador específico que tiene actividad ATPasa.

 

3.2.2.3  Transcitosis

 

3.3 Transporte máximo tubular

Las sustancias con difusión facilitada y transporte activo, dependen de un mecanismo de naturaleza saturable y su velocidad máxima de reabsorción o secreción se denomina transporte máximo para esa sustancia.

Imagen3.1

Si consideramos una sustancia que se reabsorba en su totalidad, por ejemplo la glucosa, la concentración plasmática a la que comenzaría a aparecer en la orina, al superar la capacidad de su transporte tubular máximo, se denomina umbral renal. Cabría suponer que el valor del umbral renal es exactamente igual al máximo tubular (Tm) de la sustancia; sin embargo, se observa que de forma progresiva, y a concentraciones inferiores a la de éste, comienza a ser excretada. Este fenómeno se conoce como bisel.

Con respecto al transporte máximo para la secreción tubular, lo expuesto para la reabsorción de productos es válido también para la secreción. Así, sustancias que incrementan la carga de ultrafiltrado mediante secreción tubular tienen un transporte máximo de secreción a partir del cual se hace constante.

 

3.4 Fisiología de los segmentos tubulares

3.4.1  El túbulo proximal

Las células epiteliales que forman este túbulo tienen en su membrana luminal (la que mira hacia el centro del túbulo) un desarrollado ribete en cepillo, que indica el intenso proceso de absorción que tiene lugar a este nivel. La gran cantidad de mitocondrias que poseen viene a subrayar la elevada tasa metabólica que hay en ese tramo del epitelio tubular.

Imagen3.2

En conjunto, el túbulo contorneado proximal soporta un intenso proceso de reabsorción, que supone un 65% del filtrado.

 

3.4.1.1  Recuperación de grandes moléculas

Por término medio, se filtran al día unos 30 g de proteínas con peso molecular inferior a 70.000, que se recuperan en su totalidad en el túbulo proximal por endocitosis en el borde en cepillo de la cara apical.

 

3.4.1.2  Recuperación de moléculas con valor nutritivo 

En el túbulo proximal se recuperan de forma prácticamente total las moléculas que tienen utilidad para el organismo, especialmente glucosa, aminoácidos y vitaminas, por un mecanismo de transporte activo secundario, de cotransporte con el sodio. La glucosa plasmática es filtrada y recuperada por completo. La reabsorción de glucosa está sujeta a un máximo de transporte tubular y la cantidad reabsorbida por unidad de tiempo constituye el transporte de glucosa (Tg), expresado en mg/min, hasta que se alcanza el máximo de transporte tubular (Tmg), a partir del cual el transporte se hace constante y concentraciones superiores conllevan la eliminación del exceso por la orina. El valor de Tmg es de 320 mg/min e indica el máximo de glucosa que puede transportar el sistema. Sin embargo, debido a que unas nefronas difieren de otras en su capacidad de saturación, el umbral de glucosa se sitúa en un carga tubular de 220 mg/min, equivalente a una concentración plasmática de 180 mg/dL, (Umbral renal) a partir de la cual comienzan a aparecer cantidades significativas de glucosa en orina.

 

3.4.1.3  Recuperación de iones y agua

La reabsorción de sodio es el principal motor para la reabsorción de agua y solutos; ya que a él se acoplan sustancias como glucosa, aminoácidos, bicarbonato, fosfato, lactato, etc.

En cuanto al agua, es arrastrada osmóticamente por la reabsorción de solutos principalmente a través de la vía paracelular. Este flujo de agua sirve para mantener el líquido tubular con la misma osmolaridad.


3.4.2  El asa de Henle

Corresponde al tramo de la nefrona que se interna en la médula renal. El recorrido medular de la nefrona reabsorbe alrededor del 26% de solutos y el 16% de agua.

 

3.4.2.1  Rama delgada del asa de Henle

Las células que constituyen su epitelio están adelgazadas, no presentan borde en cepillo y muestran un escaso número de mitocondrias. El tramo descendente es muy permeable al agua y a solutos como la urea y el sodio. La parte ascendente delgada es mucho menos permeable al agua y mantiene la relativa permeabilidad a los solutos, lo que favorece la difusión pasiva de éstos, pero no el flujo osmótico de agua.

 

3.4.2.2  Rama gruesa del asa de Henle

Las características esenciales son su impermeabilidad al agua y a la urea La presencia de mitocondrias indica una importante actividad de transporte a cargo de ATPasas. En la rama gruesa ascendente tiene lugar una intensa reabsorción activa de Na promovida por la ATPasa Na/K. El efecto es una rápida dilución del contenido tubular, al no producirse reabsorción paralela de agua.


3.4.3  Túbulo distal y colector

El túbulo distal es la continuación de la rama gruesa ascendente y sigue un trayecto tortuoso a través de la corteza, hasta desembocar en el túbulo colector. Se distinguen dos partes: la porción de dilución y la porción final o de conexión. La primera tiene las mismas características que la rama gruesa del asa de Henle, mientras que en la porción final se producen importantes modificaciones: aparecen dos tipos celulares en su epitelio, uno de mayor tamaño que interviene en la reabsorción de Na y agua, y otro de menor tamaño, denominado células oscuras o intercaladas, que se encargan de secretar activamente hidrogeniones.

El tránsito a través de los túbulos distal y colector tiene un efecto determinante en el ajuste de iones y agua que deben ser reabsorbidos, según las necesidades homeostáticas. Al comienzo del túbulo distal llega un flujo de filtrado de 25 ml/min, con una concentración hiposmótica de 150 mOsm/Kg, resultado del efecto diluyente de la rama ascendente del asa de Henle. El primer tramo continúa la dilución activa, con reabsorción de Na y Cl; el segmento terminal del túbulo distal y el túbulo colector reabsorben Na y excretan K.

En el túbulo colector cortical, en presencia de ADH, se produce un notable incremento de la permeabilidad al agua, que es intensamente reabsorbida hasta que se logra la isotonía, y el producto tubular vuelve a tener una concentración de 300 mOsm/Kg.

 

3.5 Fisiología de las vías urinarias

Imagen3.3

Cuando el filtrado sale de los túbulos colectores, está ya formada la orina y no puede ser modificada. Este líquido desciende por los uréteres ayudado por las contracciones rítmicas de la musculatura lisa de sus paredes. La orina se acumula en la vejiga, que es un órgano hueco cuyas paredes están formadas por capas de músculo liso (músculo detrusor). En su interior se acumula, pudiendo expandirse hasta un volumen de 500 ml, hasta el momento de su evacuación o micción.

Este proceso por el cual la vejiga se vacía de la orina almacenada, tiene lugar cuando se produce el llenado y se desencadena un reflejo nervioso o reflejo de micción. Se produce la contracción del músculo detrusor de la vejiga, de la pared abdominal y del suelo de la pelvis y la relajación de los esfínteres interno y externo de la uretra.
La micción es un reflejo espinal (médula espinal) simple que está sujeto a control consciente e inconsciente por parte de los centros cerebrales superiores. Se inicia por la estimulación de los receptores de estiramiento de la pared vesical causada por el llenado de la vejiga, iniciándose con un volumen de 150 ml. siendo muy fuerte con 300-400 ml. El reflejo se controla en el SNC en la médula sacra; la información sensorial llega a través de los nervios pélvicos y las fibras motoras parasimpáticas contraen el músculo detrusor y relajan el esfínter interno; las fibras motoras somáticas se inhiben dando lugar a la relajación del esfínter externo. La onda de contracción que recorre la pared de la vejiga empuja la orina en dirección descendente hacia la uretra y sale al exterior ayudada por la fuerza de la gravedad.

Este reflejo simple se produce en los niños hasta que aprenden el control de las necesidades fisiológicas. El reflejo aprendido para el control voluntario del reflejo de la micción requiere la integración a niveles superiores del SNC existiendo áreas facilitadoras del reflejo y otras inhibidoras. Fibras sensitivas adicionales proporcionan información a estos centros respecto al grado de replección o llenado de la vejiga, si voluntariamente se anula el reflejo de micción se inhiben las neuronas parasimpáticas y se estimula la contracción del esfínter externo. En el momento deseado estos mismos centros retiran la inhibición y liberan el reflejo.
 La orina que se excreta normalmente es alrededor de 1-1,5 litros/día.

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