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Práctica 3.2. "La imagen de los pueblos prerromanos".

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En esta práctica se analizan una serie de textos de autores clásicos que describen a los pueblos prerromanos de la Península Ibérica.

En esta práctica se analizan una serie de textos de autores clásicos que describen a los pueblos prerromanos de la Península Ibérica.

 

También está el Occidente entero y los pueblos que lo habitan. Primero el Cántabro, invencible al frío, al calor y al hambre, y portador de la palma del triunfo en todo tipo de trabajos. ¡Admirable el amor a su pueblo!: cundo, al encanecer, su energía declina, entregan al destino los años inútiles ya para la guerra; no soportan vivir sin luchar; la razón de su vida está, íntegra, en las armas; vivir pacíficamente es una condena.

Viene también, bañado por las lágrimas de la Aurora cuando, desviado hacia el otro extremo de la tierra, esquiva la tierra patria, el Astur, desgraciado escudero del oriental Memnón. Tiene un caballo pequeño, desconocido en la guerra; pero galopa sin sacudir la espalda y tira con gran velocidad, con su flexible cuello, de un pacífico carro. Lo dirige Cydno, experto en recorrer las cumbres de los Pirineos cazando o en combatir a distancia de un venablo moro.

Han venido también los Celtas, nombre asociado a los Íberos. Es para ellos un honor caer combatiendo; un crimen inefable quemar su cuerpo. Si los miembros yacentes los coge un buitre hambriento, creer que son llevados al cielo, a los dioses de lo alto.

Una juventud, experta en la adivinación de las entrañas, los vuelos de las aves y los astros divinos, envió la rica Galicia, que entona cantos bárbaros en su lengua materna, bien golpeando la tierra con un movimiento de pie alterno, o gozosa de golpear sus sonoros escudos rítmicamente con la mano. Éste es el descanso, la escuela de los hombres éste es su deseo sagrado. Lo demás lo suministra el trabajo femenino; echar semillas al surco y dar vuelta la tierra metiendo el arado, eso es trabajo suave para un hombre. Lo que puede hacer sin dura pelea lo cumple la diligente esposa del galaico.

Los conduce Viriato, a ellos y al lusitano, traído desde su lejana morada, un Viriato aún joven, nombre destinado a ser después conocido por los desastres de los romanos.

Silio Itálico, Bibliotheca Historica, III, 324 y ss.

 

Brillan por sus excepcionales estandartes la Parnasia Cástulo, Sevilla, famosa por su tráfico marítimo y la alternancia de sus mareas, y Nebrija, conocedora de los tirsos niseos del dios, que habitaron los ligeros sátiros y las ménades, que celebran los misterios nocturnos con la piel del ciervo y el arcano Lieo.

Carteya arma a los nietos de Argantonio. Entre los antepasados fue el rey más afortunado de la existencia humana: contó, belígero, trescientos años. Los arma Tartesos, conocedora del sol poniente, y Munda que producirá a los itálicos dolores propios de Ematia.

Y tampoco faltó Córdoba, honra de una tierra aurífera.

A tales hombres los guiaron Forcis, de cabellos dorados, y Araurico, duro guerrero de regiones cerealísticas, ambos de la misma edad, a quienes engendró en su feraz orilla el Guadalquivir, cuyas riberas cubren de sombra los ramos de olivo.

Silio Itálico, Bibliotheca Historica, III, 391 y ss.

 

No obstante sus sentimientos pacíficos (refiriéndose a los habitantes de Baleares), la defensa de su codiciada riqueza ha hecho de ellos los honderos más famosos, y dicen que esta destreza data, sobre todo, desde que los fenicios ocuparon las islas, Dicen también que fueron los primeros hombres que vistieron la túnica con franjas moradas... En el combate van desnudos, envolviendo con piel de cabra la mano izquierda y con la otra una jabalina endurecida al fuego, raras veces una lanza provista de una pequeña punta de hierro, Alrededor de la cabeza llevan tres hondas de junco negro, de cerdas o de nervios: una larga para los tiros largos, otra corta para los cortos y otra mediana para los intermedios, Desde niños se adiestran en el manejo de la honda, no recibiendo el pan si no lo han alcanzado antes con ella; por esto, Metelo, cuando navegando hacia las islas se acercó a ellas, mandó tender pieles sobre la cubierta de los navíos para defenderse de los tiros de honda,

Estrabón, Geografía, III, 5, l.

 

...los celtíberos suministraban para la lucha no sólo excelentes jinetes, sino también infantes que destacaban por su valor y capacidad de sufrimiento. Están vestidos con ásperas capas negras, cuya lana recuerda el fieltro. En cuanto a las armas, algunos de ellos llevan escudos ligeros, similares a los de los celtas, y otros grandes escudos redondos del tamaño del aspis griego. En sus piernas y espinillas trenzan bandas de pelo y cubren sus cabezas con cascos broncíneos, adornados con rojas cimeras. Llevan también espadas de doble filo, forjadas con excelente acero, y puñales de una cuarta de largo para el combate cuerpo a cuerpo. Emplean una técnica peculiar en la fabricación de sus amas; entierran piezas de hierro y las dejan oxidar durante algún tiempo, aprovechando sólo el núcleo, de forma que obtienen, mediante nueva forja, espadas magníficas y otras amas. Un arma así fabricada corta cualquier cosa que se encuentre en su camino, por lo que no hay escudo, casco o cuerpo que se resista a sus golpes por la excepcional calidad del hierro. Son muy hábiles en luchar de dos modos diferentes: primero atacan a caballo y, en caso de ser rechazados, desmontan y atacan de nuevo como soldados de infantería.

Según sus normas habituales son extremadamente crueles con los criminales y enemigos, aunque con los forasteros son compasivos y honrados; a los extranjeros que vinieron a vivir entre ellos, todos los invitaban a parar en sus casas, rivalizando entre ellos para prodigarles hospitalidad, y los extranjeros que fueron atendidos por éstos los elogiaban y los consideraban amigos de los dioses ... En cuanto a su alimentación, se sirven de toda clase de carnes que abundan entre ellos, y como bebida poseen una combinación de vino y miel...

Diodoro de Sicilia, Bibliotheca Historica, V, 33-34.

 

De Turdetania se exporta trigo, mucho vino y aceite: éste, además, no sólo en cantidad dino de calidad insuperable. Expórtase también cera, miel, pez, mucha cochinilla y minio mejor que el de la tierra sinópica... Antes se importaban de aquí cantidad de tejidos: hoy mismo sus lanas son más solicitadas que las de los koraxoi, y nada hay que las supere en belleza...

La excelencia de las exportaciones e Turdetania manifiéstase en el gran número y el gran tamño de las naves: los mayores navíos de carga que arriban a Dikaiarcheia (Puteoli) y a Ostia, puerto de Roma, proceden de aquí, y su número es casi igual al que viene de Libia.

Estrabón, Geografía, III, 2, 6

 

Tienen los turdetano, además de una tierra rica, costumbres dulces y cultivadas, debidas a su vecindad con los ketikoi, o como ha dicho Polibio, a su parentesco, menor no obstante, para aquellos, pues la mayor parte viven en las aldeas. Sin embargo los turdetanos, sobre todo los que viven en la ribera del Baitis, han adquirido enteramente la manera de vivir de los romanos, hasta olvidar su idioma propio. Además, la mayoría de ellos se han hecho "latinos", han tomado colonos "romanos" y falta poco para que todos se hagan "romanos". Las ciudades ahora colonizadas como Paxaugusta entre los keltikos, Augusta Emerita entre los turdulos, Kaisaraugusta entre los keltiberos, y otras semejantes, muestran bien claro el cambio que se ha operado en su constitución política. Llámanse "togados" a los iberos que han adoptado este regimen de vida: los keltiberos mismos se cuentan hoy día entre ellos, aunque hayan tenido fama en otro tiempo de ser los más feroces.

Estrabón, Geografía, III, 2, 15

 

En la región sita entre el Tagos y el país de los ártabros habitan unas treinta tribus. Esta región es naturalmente rica en frutos y ganados, así como en oro, plata y otros muchos metales; sin embargo, la mayor parte de estas tribus han renunciado a vivir de la tierra para medrar en el bandidaje, en luchas continuas mantenidas entre ellas mismas, o atravesando el Tagos, con las provocadas contra las tribus vecinas. Pero los romanos, poniendo fin a este estado de cosas, las han obligado en su mayoría a descender de las montañas a los llanos, reduciendo sus ciudades a simples poblados, mejorándolas también con el establecimiento de algunas colonias entre ellos. El origen de tal anarquía está en las tribus montañesas, pues, habitando un suelo pobre y carente de lo más necesario, deseaban, como es natural, los bienes de los otros.

Estrabón, Geografía, III, 3, 5

 

Copyright 2010, por los autores de los cursos. Cite/attribute Resource. Ramírez, J. L., Sádaba, J. L. R. (2008, October 22). Práctica 3.2. \'La imagen de los pueblos prerromanos\'.. Retrieved May 22, 2013, from OCW Universidad de Cantabria Web site: http://ocw.unican.es/humanidades/historia-antigua-de-la-peninsula-iberica/material-de-clase-1/Practica-3.2.-La-imagen-de-los-pueblos-prerromanos. Esta obra se publica bajo una licencia Creative Commons License. Creative Commons License