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3.7.4 El intercambio de mercado

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  • En esta forma de distribución de los bienes y servicios, el llamado principio de mercado, se encarga de fijar los valores de las cosas, de acuerdo con la ley de la oferta y de la demanda. Evidentemente, y por lo que se ha dicho antes, también los precios de los medios de producción. Dicho en términos económicos, el intercambio de mercado, la compra-venta de bienes y servicios pretende una maximización del beneficio por parte del vendedor y por la de comprador. Los bienes escasos e imprescindibles, en general, son mucho más apreciados que los abundantes y sustituibles.
  • Por tanto, el intercambio mercantil comporta el dominio de lo económico sobre lo social. Sobre todo en la reciprocidad, pero también en la distribución, lo social tiene una trascendental importancia, mientras que en el intercambio mercantil lo social queda supeditado por entero a lo económico.
  • En las transacciones de mercado comúnmente interviene el dinero, y más en las modernas sociedades occidentales. Sin embargo, no es determinante su uso para que el intercambio sea de mercado. En la actualidad, casi en cualquier sociedad, incluidas las nuestras, hay intercambios de mercado en los que se intercambian bienes por bienes, por ejemplo, dando lugar a trueques de carácter mercantil. Pero también hay otros contratos en los que no interviene el dinero y, sin embargo, están determinados por la ley de la oferta y la demanda.
  • En el siglo VII a. C. algunas sociedades de Asia Menor empezaron a utilizar la moneda en las transacciones, y pronto comenzó a correr en otras sociedades vecinas. Sin embargo, a mediados del siglo XX todavía había sociedades en el mundo que la desconocían, y aún en el presente algunas que la conocen escasamente.
  • Los trabajos antropológicos ponen de manifiesto la existencia de monedas primitivas en algunas partes del mundo en época muy cercana a nosotros: las ruedas de aragonita de las islas Yap, las pastillas de te prensado de Siberia, las conchas de las islas Tonga, las cuentas de vidrio de las islas Palaos, el ganado en África, etc. 
  • En la isla de Rossel también han existido hasta fecha cercana a nosotros monedas primitivas, compuestas por conchas de espóndilos y por conchas de almejas, que según el color, el tamaño y la pátina servían para realizar pagos. Tampoco eran monedas intercambiables entre sí. Realmente, habría dificultades para ver en ellas patrones de valor, puesto que sólo funcionaban como tal en determinados bienes y servicios, pero no en el resto.
  • Por tanto, es una moneda primitiva que reúne tan sólo algunos de los atributos de esa otra, que con un sentido muy próximo al actual en la mayor parte del mundo, se viene empleando desde el siglo VII a. C. La moneda primitiva que se ha señalado no es un patrón común de valor que haga conmensurables los valores de las cosas.
  • Para que podamos hablar de dinero propiamente, en sentido universal, éste debe reunir una serie de características, partiendo del requisito, en cualquier caso, de que se trate de dinero de uso general: a) el dinero es un patrón de medida del valor de las cosas; b) el dinero es un medio para almacenar riqueza; c) el dinero no es perecedero; d) el dinero es divisible; e) el dinero es transportable.
  • Desde hace mucho tiempo algunas sociedades utilizan dinero cuyo valor no es intrínseco, comenzando por la española desde hace más de cuatro siglos. Utilizan, incluso, moneda de papel, gracias a un valor garantizado por los Bancos Nacionales. Más aún, en la actualidad es de uso corriente en todo el mundo el dinero metafísico. Ahora bien, siempre con las características generales, señaladas, y en la actualidad gracias a esa garantía de los Estados por medios de sus Bancos Nacionales.
  • Algunos trabajos antropológicos, como el de P. Bohannan sobre los Tiv de Nigeria, ponen de relieve la existencia de economías, regidas por monedas primitivas, que el autor denomina multicéntricas, en las cuales lo más llamativo es la convivencia del dinero de uso general (que sirve para toda clase de bienes y servicios, aunque con muchas salvedades) y el dinero de uso especial, que sólo sirve para bienes y servicios concretos.
  • El trabajo de P. Bohannan muestra que el dinero de uso especial funciona en la esfera de bienes y servicios que le es atribuida, gracias a lo que se denominan “transmisiones” y que son moralmente neutras. El uso de moneda de una esfera en otra distinta a la que le correspondería, cuando ello es posible, obedece a lo que se denominan “conversiones” y, por lo general, estas últimas no son moralmente neutras, como por ejemplo cambiar tubérculos por moneda, cuando los tubérculos, como los alimentos en general encuentran su cauce en la reciprocidad o en el trueque.
  • La presencia del intercambio de mercado en el mundo es aún hoy en día muy variable. Siguen existiendo sociedades en las cuales la subsistencia es casi general, debido a que continúan presentando rasgos de las economías forrajeras o de las horticultoras, o también como consecuencia de que el peso del campesinado tradicional es muy grande, y en las que, por tanto, la economía de mercado es periférica, frente a otras sociedades, en el extremo contrario, dominadas plenamente por la economía de mercado, como es el caso de las modernas sociedades occidentales. Ahora bien, las economías de mercado que han extendido imparablemente sus dominios, se hallan presente, en alguna medida, en todas las economías conocidas en la actualidad.

 

Copyright 2014, por los autores de los cursos. Cite/attribute Resource. 3.7.4 El intercambio de mercado. (2010, June 17). Retrieved October 24, 2014, from OCW Universidad de Cantabria Web site: http://ocw.unican.es/humanidades/introduccion-a-la-antropologia-social-y-cultural/material-de-clase-1/tema-3.-antropologia-economica/3.7.4-el-intercambio-de-mercado. Esta obra se publica bajo una licencia Creative Commons 4.0. Creative Commons 4.0