Tema 1. Introducción

1 Tema 1. Introducción

A. MARCO GEOGRÁFICO

El territorio de la antigua civilización helénica era más amplio que el de la Grecia actual. Ya desde finales de la Edad Oscura, y antes de la expansión colonial de los griegos en época arcaica, integraba los siguientes espacios:

El carácter montañoso y la proliferación de islas propiciaron cierto aislamiento de las distintas regiones griegas entre sí. Ello contribuyó a que surgieron ciudades-estado desde los inicios de la época arcaica. La aparición de las póleis, en todo caso, no fue un hecho generalizado, pues en amplias regiones subsistieron pueblos (ethne) de hábitat disperso y escasa integración política. 

El mar, omnipresente en Grecia, contrarrestó en gran medida la tendencia al aislamiento, facilitando el desarrollo de las comunicaciones y los intercambios de todo tipo. Tres grandes mares rodeaban la Hélade: Egeo, Adriático y Mar Jonio. El primero de ellos incluye otros menores: Mar Mirto o Sarónico, Mar de Creta, Mar Tracio y Mar Cárpato. 

Por lo común, las regiones que tenían salida al mar y que disponían de costas aptas para el atraque o fondeo de las naves tuvieron un mayor protagonismo histórico que aquellas otras menos favorables para la navegación. Fueron privilegiadas en este sentido las póleis ubicadas cerca del Golfo Sarónico o del Golfo Corintio. Estos dos golfos, conectados a través del Istmo de Corinto, conformaron un eje de comunicación fundamental entre el Egeo y el Mar Jonio. 

Las migraciones y contactos entre los distintos pueblos que habitaban en el ámbito griego facilitaron la formación de una “civilización helénica” que puede reconocerse en aspectos tales como la lengua, los cultos y los mitos comunes. Pero durante mucho tiempo la historia de Grecia fue ante todo la historia plural de todas y cada una de sus póleis. Esta tendencia a la fragmentación política desapareció en el siglo IV a.C., cuando tuvo lugar el primer intento de unificación política de la Hélade, bajo el liderazgo de Alejandro Magno.

Los recursos económicos de la antigua Grecia en general eran escasos. La pobreza constituyó en cierto modo un desafío para los griegos. La agricultura se vio dificultada en muchas regiones por el relieve montañoso y por la escasa fertilidad de los suelos, a lo que se unía una hidrografía poco propicia (ríos cortos y torrenciales). Fueron una excepción las regiones de Ática y Beocia en la Grecia central, Laconia y Mesenia en la meridional. Los rendimientos de la actividad ganadera eran mediocres debido a la escasez de pastos, salvo en Tesalia y Beocia. La falta de carne se compensó con el consumo de pescado, siendo la pesca una actividad económica básica en la mayoría de las regiones. Los recursos minerales fueron explotados de forma intensiva allí donde existían; en especial hierro en Laconia, plata en Ática y Tracia y cobre en Eubea.

Figura 1: Regiones de la antigua Grecia

1. Grecia continental europea

a) Grecia septentrional

Zona de clima continental y relieve tabular, poco desarrollada hasta el siglo IV. Dentro de ella se diferenciaban las regiones más norteñas de Macedonia, Calcídica y Tracia, consideradas bárbaras o casi bárbaras, de aquellas otras más próximas a la Grecia Central: Epiro, Tesalia, Acarnania y Etolia.

Macedonia: tenía salida al mar en el Golfo Termaico, donde desembocan los ríos Axio y Haliacmón. La costa de esta región era baja y pantanosa, poco apta para la navegación. Hasta la época de Filipo II careció por completo de protagonismo histórico.

– Calcídica: península montañosa, rica en cobre.

– Tracia: en esta región se instalaron colonias griegas y prosperó el comercio. Cerca estaba la isla de Thasos, rica en oro y plata.

– Tesalia: limitaba al norte con Macedonia a través de cadenas de montañas, entre las que se incluye el monte Olimpo. Era una zona rica en pastos, dedicada a la cría caballar. Otras actividades económicas de esta región fueron el cultivo del trigo y la explotación de los bosques.

– Epiro: región poco conectada con el mundo helénico. Su costa abrupta dificultaba la navegación. Cerca está la isla de Corcira (Corfú).

– Etolia: presentaba un río navegable en su curso bajo, el Aqueloo. En la llanura se desarrollaron las ciudades de Estratos y Terma.

– Acarnania: región pobre, próxima a las islas de Leucas y Cefalonia.

 

b) Grecia central

De clima mediterráneo, con alternancia de llanuras y macizos, separada de la Grecia septentrional por estrechos pasos de montaña.

Figura 2: Ática

– Fócida: englobaba las regiones menores de Dórida y Lócrida. Era pobre, pero famosa y concurrida por el santuario de Delfos, ubicado en el macizo de Parnaso, uno de los más altos de Grecia.

– Beocia: región rica en cereal, especialmente en la llanura de Tebas. Su ubicación era estratégica, pues tenía acceso hacia la Grecia septentrional y hacia Occidente gracias a su salida al Golfo de Corinto.

– Ática: presenta mucha costa (canal de Eubea y Golfo Sarónico). Ya los antiguos distinguieron en ella tres grandes unidades geográficas:

  • Diacría: zona montañosa, donde se explotaban bosques y minas.
  • Paralia: la costa, baja y arenosa, favorable a la navegación, el comercio, la pesca y la explotación de las salinas.
  • Pediea: la llanura, apta para la agricultura (cereal, vid, olivo), aunque poco productiva por la escasez de agua.

– Mégara, Corinto y Sición: regiones ubicadas en torno a la vertiente sur del Golfo de Corinto. Cerca de la costa de Mégara estaba la isla Salamina, disputada por Atenas. Corinto se asentó en una fértil llanura, pero más que por su agricultura destacó por su actividad comercial (exportación de cerámica). Sición, aunque no estaba ubicada en el Istmo de Corinto como las otras dos regiones, vivió también de la ruta comercial que atravesaba el Golfo.

Figura 3: Istmo de Corinto en la Antigüedad.

Figura 4: Restos del diolkos, antigua vía a través de la cual los barcos eran arrastrados a través del Ismo de Corinto.

c) Grecia Meridional-Peloponeso

Acaya: región poco importante y sin control sobre el comercio del Golfo de Corinto.

– Arcadia: única región de Grecia completamente interior, de clima continental, dedicada al pastoreo. 

– Argólida: región de clima mediterráneo donde se alzaron los centros micénicos de Micenas y Tirinto. En época griega destacaron Argos y Epidauro con su santuario de Asclepio. Cerca estaba la isla de Egina.

– Élida: famosa por albergar el santuario panhelénico de Olimpia. 

– Mesenia: dominada durante la mayor parte de su historia por Esparta.

– Laconia: recorrida por el río Eurotas, en cuyo valle fue posible una rica producción agraria, basada en la trilogía mediterránea de olivo, vid y trigo. La costa lacedemonia era abrupta, no apta para la navegación, lo que contribuyó al aislamiento geográfico de Esparta. Cerca de la costa se encontraba la isla de Citera.

 

2. Grecia continental asiática

Constituye una estrecha franja litoral a lo largo de Asia Menor. Se incorporó al mundo griego a raíz de la llegada de gentes procedentes de la Grecia continental europea en la Edad Oscura. En general, esta zona griega de la actual Turquía es rica y conoció un importante desarrollo cultural, con fuertes herencias e influjos orientales. En ella hay que diferenciar tres grandes regiones:

Eólida: por el sur llegaba hasta la desembocadura del río Hermos. Era una zona de tránsito entre el Mar Negro y el Egeo, rica desde el punto de vista agrícola.

– Jonia: sin duda la región más próspera y hegemónica del ámbito griego del Asia Menor. En ella se ubicaron grandes ciudades, como Mileto y Éfeso. 

– Dórida: la ciudad más importante de esta región fue Halicarnaso. La Dórida era pobre, pero debido a su posición geográfica sirvió de escala en las comunicaciones con Oriente; de ahí su desarrollo comercial, aunque no agrícola.

 

3. Grecia insular

Las islas facilitaron las comunicaciones y el comercio, pues la navegación antigua precisaba de frecuentes escalas. Podemos diferenciar cinco grandes grupos de islas:

– Eubea y las Esporadas: en Eubea se hallaban Calcis y Eretria. Dentro de las Esporadas destacó la fértil isla de Skiros.

– Las Cícladas: incluía Paros, rica en mármol, y la pequeña isla sagrada de Delos.

– Dodecaneso: islas próximas a la costa sudoeste de Anatolia, entre ellas Samos y Rodas, con importantes puertos comerciales.

– Islas del Egeo Oriental: destacaron Quíos, dependiente de Atenas, Lesbos, una de las islas más fértiles del Egeo, así como Lemnos e Imbros.

– Creta: la más grande de todas las islas griegas (5.200 km2), montañosa pero con amplios territorios aptos para la agricultura.

Descripción de la patria de Ulises

Mi mansión está en Ítaca insigne en el mar, pues en ella alza el Nérito excelso sus bosques de trémulas hojas; muchas islas también habitadas se agrupan en torno, tales Sama y Duliquio, con Zante poblada de selvas; baja es Ítaca, empero, y, repuesta en las sombras de ocaso, ve a las otras alzarse del lado del sol y la aurora. Aunque abrupta, sustenta valientes muchachos; no hay nada que se muestra de amable a mis ojos igual que mi tierra; la divina entre diosas Calipso retúvome un tiempo en sus cóncavas grutas, ansiosa de hacerme su esposo, y asimismo la ninfa de Ea, la pérfida Circe, pretendió que, cautivo en sus salas, casara con ella. Mas ni una ni otra dobló el corazón en mi pecho, porque nada es más dulce que el propio país y los padres aunque alguien habite una rica, opulenta morada en extraña región, sin estar con los suyos.

Homero, Odisea, 9, 21-36

[Traducción de José Manuel Pabón, Editorial Gredos, Madrid, 1986]

B. FUENTES HISTÓRICAS

El historiador de la Antigüedad debe compaginar distintas fuentes de información para profundizar en la Historia de Grecia. Las más usadas son las fuentes literarias, arqueológicas, epigráficas, numismáticas y papirológicas.

Las obras de los antiguos griegos que, de forma fragmentaria o no, han llegado a nosotros son numerosas, a pesar de constituir una mínima parte del total de las que se produjeron. Se trata de fuentes escritas pertenecientes a géneros literarios muy diversos:

– Poesía épica (Homero, Hesíodo) y lírica (Píndaro)

– Teatro: cultivado por los atenienses, subdividido en tragedia (Esquilo, Sófocles, Eurípides) y comedia (Aristófanes, Menandro).

– Oratoria: Lisias y Demóstenes. 

– Biografía: género tardío, cultivado por Plutarco.

– Filosofía: para el historiador de la Antigüedad el autor más importante es Aristóteles, fundamental para conocer el pensamiento e historia política de Grecia.

– Historia: tiene como precedente la Logografía, género de origen jonio consistente en la narración de historias particulares, normalmente centradas en zonas o ciudades concretas. Uno de los logógrafos más importante fue Hecateo de Mileto, de fines del siglo VI a.C. 

  • En el siglo V a.C. Heródoto cultivó la Historia propiamente dicha, bien entendido que se trataba de una disciplina muy distinta de la actual ciencia histórica. 
  • “Historia” significaba en griego “investigación”, “encuesta”. Los historiadores griegos entendían que su trabajo debía partir de la observación e investigación directa de los acontecimientos. También de la época clásica datan las obras de Tucídices y Jenofonte.

Frente al carácter cerrado o casi cerrado de las fuentes literarias, la Arqueología destaca por su enorme potencial de expansión y por ser una fuente de información directa. Permite conocer el urbanismo de las ciudades griegas y sus monumentos más representativos, así como los modos de vida; todo ello a través del estudio de las ruinas de templos, santuarios, necrópolis, casas privadas, edificios públicos de diverso tipo, etc. Por otro lado, las vasijas de cerámica arrojan datos sobre los intercambios económicos, al tiempo que constituyen una fuente iconográfica de enorme valor. Las decoraciones pintadas ilustran aspectos diversos de la vida de los griegos, así como representaciones de su mundo religioso e imaginario (dioses, héroes y mitos).

Figura 5: Kylix con representación de escena de pesca.

Miles de inscripciones griegas han llegado a nosotros (sólo del Ática provienen unas 20.000). Muchas son de tipo funerario, pero también abundan las de contenido religioso, político-administrativo y jurídico: decretos, tratados, leyes sagradas, actas de manumisión de esclavos, etc. Mención aparte requieren los ostraka, fragmentos de cerámica con texto pintado, como los utilizados en las votaciones de ostracismo en Atenas. 

Para consultar los epígrafes griegos se puede acudir a los grandes corpora y recopilaciones que vienen siendo editados desde el siglo XIX, en especial:

CIG = Corpus inscriptionum Graecarum. 4 vols. Berlín, 1828-1877.

IG = Inscriptiones Graecae, Berlín, 1860 ss. 

En la actualidad, se dispone también de bases de datos online: 

http://epigraphy.packhum.org/inscriptions/ [Searchable Greek Inscriptions. The Packard Humanities Institute].

La Numismática es otra fuente de información directa. Las monedas facilitan la datación de los niveles arqueológicos donde aparecen y al mismo tiempo arrojan datos tanto de tipo económico como político-institucional, a través del estudio de sus leyendas e iconografía. En cuanto a la Papirología, su aportación es fundamental sobre todo para el conocimiento de la época helenística y, en particular, del Egipto Ptolemaico.

Figura 6: Epígrafe conteniendo el decreto sobre la fundación de la colonia ateniense de Brea (Tracia). IG I³, 46. Ca. 445 a.C. Museo Epigráfico de Atenas.

C. CIVILIZACIONES PREDECESORAS DE LA HELÉNICA

1. Civilización Minoica (2800-1450 a.C.)

Del rey mítico Minos y de la leyenda del Minotauro proviene el nombre de esta civilización desarrollada en Creta en el tercer y segundo milenio antes del cambio de Era. Se diferencian dentro de ella tres períodos: Minoico Antiguo (2800-2000 a.C.), Minoico Medio (2000-1600 a.C.) y Minoico Reciente (1600-1450 a.C.).

En el Minoico Medio se conformó una rica civilización palacial: la vida política, económica y social se desarrollaba en torno a palacios. Destacan los de Cnosos, Festos, Mallia y Zakros. Hacia el año 1700 a.C. en todos ellos se produjeron destrucciones de origen incierto.

En el Minoico Reciente los palacios fueron reconstruidos y se inició una época de apogeo. Cnosos cobró desde entonces un mayor protagonismo. Hacia 1450 a.C. casi todos los palacios cretenses fueron destruidos de nuevo. Las causas una vez más se desconocen: ¿terremotos, invasión micénica, problemas internos?

La civilización minoica practicó varios tipos de escritura: primero una jeroglífica y más tarde otras dos silábicas: Lineal A (sin descifrar) y Lineal B (descifrada en 1952 por Michael Ventris y John Chadwick).

Los palacios incluían complejos artesanales, almacenes y tiendas. Se trata de construcciones abiertas, sin fortificar. Otros yacimientos arqueológicos de época minoica consisten en santuarios (no templos), cuevas sagradas y necrópolis.

La organización política y social propia de esta civilización es mal conocida. Tenemos constancia de que existían reyes, nobles, campesinos y artesanos. La economía se basó en la llamada talasocracia cretense, una hegemonía política y económica basada en el control de los mares.

 

2. Civilización Micénica (1700-1200 a.C.)

El yacimiento arqueológico de Micenas da nombre a esta antigua civilización precursora directa de la griega. La mayoría de sus manifestaciones arqueológicas se encuentran en la Grecia meridional y central. Se trata principalmente de palacios que difieren en muchos aspectos de los minoicos.

Los palacios micénicos se emplazaban en lugares elevados y en una época tardía fueron amurallados. Tuvieron un marcado carácter defensivo. Su función pudo haber sido la de servir de refugio en situaciones de emergencia a la población que vivía en el entorno. 

El complejo palacial incluía un espacio central o mégaron compuesto de un vestíbulo exterior, otro interior y una estancia donde se encontraba el hogar. En este mégaron se ha querido ver el precedente arquitectónico del templo clásico griego. Ejemplos de palacios micénicos se encuentran en Mesenia (Pilos), la Argólida (Micenas y Tirinto) y Creta (Cnosos en su fase postminoica).

Características de la civilización micénica son también las necrópolis, asociadas en algunos casos a los palacios. Las tumbas responden a dos tipos:

Tholoi o “tumbas de cúpula”: estructuras tumulares formadas por un corredor y una cámara semicircular con falsa bóveda por aproximación de hiladas. El mejor ejemplo es el llamado “tesoro de Atreo” o “tumba de Agamenón” en Micenas.

“Tumbas en fosa”: enterramientos agrupados de carácter menos monumental, como los “Círculos de Tumbas A y B” de Micenas.

Los micénicos usaban la escritura Lineal B. De los textos contenidos en tablillas de barro que han llegado a nosotros se infieren datos sobre la organización económico-administrativa de los palacios. Se documentan términos tales como wanax (príncipe o rey), lawagetas (conductor de tropas, jefe del ejército), telestai (¿sacerdotes?), heketai (compañeros, en el contexto militar) y damos (pueblo).

Figura 7: Tablilla con texto en escritura Lineal B procedente del palacio micénico de Pilos. Ca. 1200 a.C. Museo Arqueológico Nacional de Atenas.

En lo económico se observa una expansión comercial de los micénicos por el Mediterráneo en busca de metales, lo que implicó relaciones fluidas con Oriente.

La mayoría de los palacios micénicos sufrieron destrucciones y desde fines del siglo XII fueron abandonados para siempre. Posibles causas del colapso o aniquilación de la civilización micénica fueron las guerras internas entre los distintos príncipes, la llegada de otros pueblos (dorios, «pueblos del mar») y fenómenos naturales (cambio de clima o terremotos). La investigación actual contempla la combinación de varios de estos factores. El final de Micenas, en todo caso, no habría sido brusco como se creyó en otro tiempo, sino gradual.