Tema 3. Grecia Arcaica (VIII-VI a.C.)

1 Tema 3. Grecia Arcaica (VIII-VI a.C.)

A comienzos de la época arcaica se produjeron importantes innovaciones en el mundo griego: se recuperó la escritura, comenzó a emitirse moneda, se desarrollaron ciudades-estado, surgieron legisladores, se formaron ejércitos hoplíticos y empezó a usarse la caballería montada en la guerra. 

Ya para esta época el historiador cuenta con un conjunto de fuentes relativamente importante. Los testimonios arqueológicos abundan y existen fuentes literarias. Éstas, sin embargo, no suelen ser contemporáneas, sino de época clásica. Se debe tener en cuenta esta circunstancia, pues los autores antiguos podrían estar reflejando una visión deformada del pasado griego motivada en algunos casos por el deseo de explicar y legitimar la historia de su propia época.

El nacimiento de la polis es sin duda uno de los fenómenos más característicos de la Grecia arcaica. Esta forma de organización política, sin embargo, no fue propiamente una innovación griega, ni se aplicó de forma generalizada en toda la Hélade. En muchas zonas, sobre todo en aquellas menos desarrolladas y apartadas, no hubo póleis, sino que el pueblo (ethnos) siguió siendo la única realidad político-territorial. Es el caso de las regiones situadas en el oeste y norte de la Grecia continental europea, como Macedonia, Tesalia, Epiro, Acarnania y Etolia; y lo mismo cabe decir de la Arcadia y Acaya, dentro del Peloponeso.

Figura 1: "Vaso Chigi". Olpe donde aparece representado un combate de hoplitas. Ca. 640-630 a.C. Museo Nacional Etrusco de Villa Giulia (Roma).

A. CONCEPTO Y ORIGEN DE LA POLIS GRIEGA

El término griego de polis suele traducirse por “ciudad-estado”. En efecto, se trata de un estado de reducidas dimensiones, normalmente aglutinado en torno a una ciudad. Este tipo de estado se desarrolló en extensas áreas del mundo griego, aunque no en todas como ya se ha dicho. 

La polis alude a una comunidad política, autónoma y soberana. A nivel territorial se plasma en dos espacios:

  • Asty: núcleo urbano que funcionaba como capital del estado. En él se concentraba el poder político y religioso y, más exactamente, en el ágora o espacio público central. En las inmediaciones del ágora solían encontraban lugares emblemáticos, como la tumba del héroe fundador de la polis y el lugar donde se reunía la asamblea de ciudadanos. 
  • Chora: territorio rural dependiente de la polis, donde vivía buena parte de la población, concentrada en aldeas (komai). 

Los ciudadanos se definían por ser miembros de pleno derecho de la polis, con independencia de si habitaban en la urbe (asty) o en el campo (chora). 

Aunque frecuentemente se dice que el mundo griego fue un mundo de ciudades, más bien deberíamos decir que fue un mundo de ciudadanos (politai), pues la polis allí donde se implantó fue sentida más como una unidad política que como una unidad territorial.

El tamaño de las póleis variaba mucho. Las más grandes fueron Esparta (8.400 km2) y Atenas (2.650 km2), pero ambas pueden considerarse excepcionales. Corinto tenía 880 km2. Las más pequeñas eran póleis insulares como Egina (85 km2). Había también regiones e islas subdivididas en varios estados de reducidas dimensiones, como la Isla de Cos (173 km2) repartida en tres póleis.

El proceso de creación de la polis ha sido largamente debatido. Es preciso tener en cuenta que esta forma de organización política no se adoptó en la Hélade en un mismo momento: surgió primero en Asia Menor, las islas del Mar Egeo y algunas zonas del litoral peninsular, extendiéndose más tarde por otras regiones. Varios factores parecen haber contribuido a su génesis. 

  • La concentración de tierras en manos privadas: la condición de ciudadano implicaba tener propiedades en la chora. 
  • El crecimiento demográfico y económico, unido al paso de una sociedad gentilicia a otra de base territorial. 
  • El papel de los santuarios como aglutinantes de las gentes del entorno. 
  • La creación de centros de culto heroico: como ya se ha dicho, en algunos casos éstos se ubicaron sobre los restos de grandes tumbas micénicas, pues se suponía que en ellas estaban enterrados antiguos héroes. Los miembros de las aristocracias locales comenzaron a identificar su genealogía con la de estos héroes, logrando así legitimar su poder político y económico. 
  • El estímulo externo, procedente de regiones orientales del Mediterráneo, en concreto de Fenicia, donde el sistema de organización en ciudades-estado ya existía.
  • El carácter compartimentado y montañoso de Grecia como factor que favoreció en ciertas regiones el desarrollo de estados autónomos de reducidas dimensiones. Este factor geográfico en todo caso es relativo, pues hubo póleis que aglutinaban varias regiones naturales y regiones naturales subdivididas en varias póleis.

 

B. POLÍTICA Y SOCIEDAD

1. Oligarquías aristocráticas

De forma general en la época arcaica las monarquías evolucionaron hacia sistemas de gobierno oligárquicos. Cuando se configuraron las poleis los nuevos estados pasaron a estar regidos no por reyes –propios de la Edad Oscura-, sino por familias ricas y privilegiadas que tenían tierras y aseguraban la defensa de la comunidad.

 

Corinto

De mediados del siglo VIII a mediados del VII a.C. el poder en Corinto pasó a estar en manos de la familia de los Baquíadas. Esta familia, o más bien linaje (génos), se componía de unos 200 miembros. Cada año los Baquíadas elegían a uno de los suyos para ocupar la magistratura principal de la ciudad. Según Heródoto, dentro de la familia se respetaba una estricta endogamia. La base de la riqueza de los Baquíadas era la tierra y el control de los peajes.

 

Esparta

La polis espartana se configuró en Laconia a partir del sinecismo de cuatro aldeas: Pitana, Mesoa, Limnas y Cinosura. A diferencia de lo que ocurrió en Atenas, la capital espartana nunca alcanzó un nivel de urbanización notable. Como consecuencia de largas guerras, el Estado abarcó también la llanura de Mesenia, cuyos habitantes fueron esclavizados en masa desde el siglo VIII y hasta los inicios del IV a.C., en que los mesenios recobraron su libertad y fundaron la ciudad de Mesenia.

Esparta según Tucídides

No se utilizaría un indicio exacto si, basándose en que Micenas era pequeña o en que alguna ciudad de las de entonces parece ahora sin importancia, se pusiera en duda que la expedición fue tan grande como los poetas la han cantado y como la tradición mantiene; pues si fuera desolada la ciudad de los lacedemonios, y sólo quedaran los templos y los cimientos de los edificios, pienso que, al cabo de mucho tiempo, los hombres del mañana tendrían muchas dudas respecto a que la fuera de los lacedemonios correspondiera a su fama. Sin embargo, ocupan dos quintas partes del Peloponeso y su hegemonía se extiende a la totalidad y a sus muchos aliados del exterior; pero, a pesar de esto, dado que la ciudad no tiene templos ni edificios suntuosos y no está construida de forma conjunta, sino que está formada por aldeas dispersas a la manera antigua de Grecia, parecería muy inferior. Por el contrario, si les ocurriera esto mismo a los atenienses, al mostrarse ante los ojos de los hombres del mañana la apariencia de la ciudad, conjeturarían que la fuerza de Atenas era doble de la real.

Tucídides, Guerra del Peloponeso, 1, 10,1-2

[Traducción de Juan José Torres Esbarranch, Editorial Gredos, Madrid, 1990] 

La historia de Esparta plantea una problemática específica debido a que la información directa sobre esta polis es escasa y las fuentes literarias que se refieren a ella en absoluto son neutras. Ya desde la Antigüedad Esparta ejerció una especial fascinación y fue admirada por autores como Jenofonte y Platón. La historiografía moderna hasta una época reciente no ha hecho sino contribuir a engrandecer el llamado “espejismo espartano”.

En realidad, a lo largo de la época arcaica la historia de Esparta no fue tan diferente a la del resto de las póleis griegas. Los elementos esenciales de su ordenación social y política quedaron constituidos a partir del siglo VIII y desde el VI a.C. apenas evolucionaron hasta la época helenística (en el Tema 4, referido a la época clásica, se profundizará sobre el funcionamiento de la sociedad y estado espartanos). 

Al igual que en otros estados griegos, los espartanos se otorgaron a sí mismos una constitución escrita: la Rhetra. El reparto de tierras, por el que tanto se luchó en Atenas y en otras póleis durante la época arcaica, fue desde muy pronto un hecho en Esparta: todo ciudadano espartano tuvo derecho a una parcela (cleros). 

La “revolución hoplítica” se materializó en el caso espartano en la formación de un cuerpo regular de ciudadanos, los llamados homoioi. Peculiaridades espartanas serán el mantenimiento de una población rural dependiente (hilotas) y la implantación de un estricto sistema educativo controlado por el Estado (agogué).

El gobierno oligárquico se dotó de instituciones: dos reyes elegidos entre los miembros de dos familias, un consejo de 30 ancianos (Gerusía), cinco magistrados anuales (éforos) y una asamblea de ciudadanos con pocos poderes (apella).

 

Atenas

El lugar de la Acrópolis de Atenas estuvo ocupado en época micénica por un palacio (ca. 1700-1200 a.C.). A lo largo del siglo XI a.C., habitantes del Ática migraron a Jonia. 

La polis se conformó entre el final de la Edad Oscura y los inicios de la época arcaica. El proceso de formación del nuevo estado aglutinado en torno a la Acrópolis tuvo por origen el sinecismo de varias comunidades del Ática. La tradición griega atribuyó al rey mítico Teseo la autoría de dicho sinecismo. Según la misma tradición, Ion, considerado ancestro de los jonios, habría dividido a los atenienses en cuatro tribus.

A lo largo del período arcaico, en Atenas se dio el paso de un sistema monárquico a otro oligárquico. El poder que habían acumulado los reyes quedó fraccionado en distintas instituciones políticas y religiosas. Su control pasó a recaer en miembros de unas sesenta familias aristocráticas denominadas Eupátridas. 

A diferencia de lo que ocurrió en Esparta, ninguna población del Ática pasó a depender de los atenienses ni a tener un status diferente: todos fueron considerados por igual ciudadanos de Atenas. A diferencia también de Esparta, cuyo sistema socio-político desde la época arcaica tendió a fosilizarse y a no evolucionar, en Atenas los cambios políticos se sucedieron. Varios dirigentes desde Solón emprendieron reformas que a la larga condujeron a la instauración de un sistema de gobierno democrático, plenamente conformado en época clásica.

Figura 2: Kuros de Anavissos. ca. 530 a.C. Museo Arqueológico Nacional de Atenas.

2. Legisladores

Los legisladores fueron figuras características de la época arcaica griega. Surgieron a partir del siglo VII a.C., pero no de forma generalizada. En algunas ciudades no hubo legisladores, mientras que otras conocieron varios (caso de Atenas). Su principal aportación fue impulsar la fijación por escrito de las leyes consuetudinarias, lo que facilitará una aplicación del derecho más objetiva y universal. Como consecuencia, el pueblo salió fortalecido frente a los nobles, acostumbrados a ser los únicos jueces y a interpretar la ley de forma arbitraria. 

 

El caso ateniense: Dracón

Aunque por lo común se le considera un legislador, Dracón no mandó escribir propiamente las leyes (nomoi), sino las costumbres (thesmoi). Su obra data de fines del siglo VII a.C. Su objetivo fue instaurar un derecho común para todos y, sobre todo, establecer que la responsabilidad ante los delitos fuera personal y no familiar, para así suprimir la tradicional institución de la venganza.

 

Las reformas de Solón

Figura 3: Busto de Solón. Museo Nacional de Nápoles.

Solón sentó las bases teóricas del régimen democrático ateniense que después se puso en práctica con Clístenes y alcanzó su cenit con Pericles. En el año 594 a.C. aparece como arconte, esto es, ocupando la más alta magistratura ateniense de la época. Al parecer, había sido elegido mediador para establecer una constitución nueva que resolviera los problemas de Atenas. Estos problemas eran de diversa índole.

La tierra estaba en manos de grandes terratenientes, mientras que el pequeño agricultor o bien estaba endeudado o bien se había convertido en rentero. La precariedad económica podía llevarlo a la esclavitud con toda su familia. Los pequeños agricultores estaban enfrentados a los nobles por su situación económica y por el peligro que corrían de ser esclavizados.

El estado no intervenía en la producción económica para adaptarla a sus necesidades reales. Por otro lado, el peso de la economía ya no recaía sólo en la agricultura, sino también en el comercio y en el artesanado, sectores en los que cada vez se utilizaba más mano de obra esclava. Pese a su importancia económica, artesanos y comerciantes no tenía buena consideración social, ya que prevalecía la superior dignidad de la economía agraria.

El poder político, militar, judicial y religioso estaba en manos de la aristocracia terrateniente, que acaparaba todas las magistraturas. Los pequeños campesinos aceptaban esta situación, pero no así los hombres de negocios, los cuales se habían enriquecido con el comercio y deseaban poder participar activamente en la política, para así acrecentar su prestigio social y poder defender sus intereses económicos. El pueblo ateniense, en todo caso, no estaba unido en sus reivindicaciones.

Problemas sociales en la Atenas de Solón 

Más tarde, hubo discordias entre los nobles y la masa durante mucho tiempo; pues su régimen político era en todas las demás cosas oligárquico, y además los pobres eran esclavos de los ricos, ellos mismos y sus hijos y sus mujeres. Y se les llamaba clientes y seisavos, pues por esta renta trabajaban las tierras de los ricos. Toda la tierra estaba en manos de pocos. Y si no pagaban las rentas, eran reducibles a la esclavitud, tanto ellos como sus hijos. Y los préstamos los obtenían todos respondiendo ellos con sus personas hasta el tiempo de Solón. Éste fue el primero que llegó a ser jefe del pueblo. El más duro y más amargo de los males del régimen era para la mayoría del pueblo la esclavitud; no obstante, también estaban descontentos por los restantes, pues, por así decir, de nada participaban.

Aristóteles, Constitución de los Atenienses, 2

[Traducción de Manuela García Valdés, Editorial Gredos, Madrid, 1995] 

La meta de Solón fue defender al pueblo llano frente a los nobles, apoyando la propiedad privada y la riqueza mueble proveniente del comercio y de la artesanía. Los autores antiguos le atribuyeron las siguientes medidas, si bien no tenemos seguridad de que todas ellas sean de su época:

a) Abolición de las deudas de los pequeños agricultores.

b) Prohibición de esclavizar a un ciudadano ateniense por deudas.

c) Fijación de la extensión máxima de la tierra privada.

d) Regulación del derecho de sucesión: permiso para testar libremente, sin que los bienes tuvieran que quedar siempre dentro de la familia.

e) Intervención del Estado ateniense en la economía agraria de la polis, con objeto de favorecer el autoabastecimiento de productos esenciales: prohibición de exportar cereal del Ática e incentivos al cultivo de vid y olivo, para que el excedente pudiera compensar las importaciones de grano. 

f) Estímulo de la actividad artesanal.

g) Posible reforma de los pesos y medidas, con objeto de facilitar los intercambios.

h) Limitación del lujo: reforma de los funerales.

i) División de los ciudadanos atenienses en cuatro clases según su riqueza (valorada en «medimnos» o medidas de grano):

  •  Pentakosiomedimnoi: ciudadanos con un censo igual o superior a 500 medimnos.
  •  Triacosiomedimnoi: ciudadanos con un censo igual o superior a 300 medimnos. También se les llamaba hippeis (caballeros), ya que podían mantener un caballo.
  •  Diacosiomedimnoi: ciudadanos con un censo igual o superior a 200 medimnos, también llamados zeugitai (poseedores de un atelaje de bueyes).
  •  Thetes: ciudadanos pobres, con un censo inferior a 200 medimnos.

 Esta división timocrática de la sociedad perdurará a lo largo de toda la historia antigua griega y servirá de base para la organización militar (falange): los pentacosiomedimnos serán los suministradores del ejército, los triacosiomedimnos formarán la caballería, los zeugitas la infantería pesada y los thetes la infantería ligera y flota. Los cargos políticos más altos (Arcontado y Areópago) se limitaron a los miembros de las dos primeras clases. Los thetes quedaron excluidos de las magistraturas.

j) Promulgación de leyes que facilitaban el debate político.

k) Reforma de los órganos constitucionales: se creó la Bulé o consejo de ciudadanos, compuesto por 400 miembros (100 por cada tribu ateniense), se revitalizó el Helieo o tribunal popular y subsistió el Areópago, tribunal reservado a las dos primeras clases.

Reformas político-institucionales de Solón 

Instituyó a partir de los arcontes de cada año el consejo del Areópago, al que también él pertenecía por haber sido arconte; pero como veía al pueblo aún soliviantado y envalentonado por la abolición de las deudas, le asignó además un segundo consejo. Eligió para ello de cada tribu (y eran cuatro) cien hombres y les encomendó que deliberaran antes que el pueblo y evitaran que se hiciera ninguna propuesta a la asamblea sin deliberación previa. En cuanto al consejo anterior, lo consolidó como supervisor de todo y guardián de las leyes, convencido de que si fondeaba con los dos consejos, a modo de anclas, la ciudad estaría menos expuesta a la zozobra y tendría al pueblo más tranquilo. Pues bien, la mayoría de los autores aseguran que Solón instituyó el consejo del Areópago, corno se ha dicho y parece darles la razón sobre todo enlecho de que Dracón nunca cita ni nombrara a los areopagitas, sino que siempre se dirige a los efetas a propósito de los delitos de sangre. Pero el áxon decimotercero de Solón, que contiene la octava ley, está escrito justo en estos términos: “De los proscritos. Todos los que estaban proscritos antes del arcontado de Solón, sean rehabilitados en sus derechos, salvo aquellos que fueron condenados por los reyes ante el Areópago o bien ante los efetas o el pritaneo por causa de homicidio, de degüellos o de intento de tiranía y estaban en el destierro cuando se promulgó este decreto”. Esto demuestra por el contrario que antes del arcontado de Solón y de la promulgación de sus leyes existía el consejo del Areópago. Pues ¿quiénes eran los condenados en el Areópago antes de Solón, si Solón fue el primero en atribuir al consejo del Areópago competencias judiciales? Salvo que ¡por Zeus!, se haya producido alguna alteración del texto o laguna, y debamos entender que los condenados por los delitos que juzgan los areopagitas, los éfetas y los pritanos ahora [cuando se promulgó este decreto], continúen proscritos, y se rehabilite a todos los demás. Pues bien, eso decídelo tú mismo.

Plutarco, Vidas paralelas. Solón, 2

[Traducción de Aurelio Pérez Jiménez, Editorial Gredos, Madrid, 1996] 

Una vez establecida la nueva constitución ateniense, Solón exigió su jura para un período de cien años y se ausentó de Atenas. Ningún grupo social se sintió satisfecho con las reformas: los nobles porque salían claramente perjudicados y las clases populares porque exigían más derechos y prerrogativas. Según Aristóteles, surgió un clima de enfrentamiento político (stasis) entre tres grupos diferentes, con sus correspondientes líderes:

  • Diacríos: pequeños agricultores de la Diacría, región montañosa al noreste del Ática. Estos agricultores aspiraban a un reparto de tierras. Su líder fue Pisístrato.
  • Pedieos: nobles terratenientes con posesiones en la Pedíon, llanura del Ática, al sudoeste de Atenas, donde las tierras eran más fértiles. Su líder fue Licurgo.
  • Paralios: grupo social heterogéneo que incluía a pequeños campesinos, pero sobre todo a comerciantes, artesanos, cambistas y armadores de barcos; todos ellos asentados en la Paralia, la zona costera del Ática. Su líder fue Megacles.

 

3. Tiranos

Al igual que ocurre con los legisladores, los tiranos fueron característicos de la Grecia arcaica, desde mediados del siglo VII a.C. Aparecieron cuando los conflictos sociales eran graves dentro de la polis (stasis) y generalmente cuando no se podían solucionar por medio de mediadores (legisladores).

Los griegos llamaron tiranía al poder absoluto ejercido en la polis por un individuo que había llegado al poder por la fuerza y que gobernaba al margen de la constitución. Los tiranos, aunque normalmente eran aristócratas, defendían al pueblo llano frente a los abusos de la nobleza. El carácter peyorativo que ya en la Antigüedad acabó teniendo este tipo de gobierno se debe, sobre todo, a la oposición que generaba entre los aristócratas. 

 

Tiranía de Pisístrato y de sus hijos (561-510 a.C.)

Entre Solón y Clístenes se desarrolló la tiranía de Pisístrato y de sus hijos. En el año 561 a.C. Pisístrato dio un golpe militar y confiscó tierras de los nobles para repartirlas entre los campesinos pobres. Privilegiaba así a los diacríos frente a los paralios y los pedieos. 

Licurgo y Megacles lograron expulsarlo, pero finalmente el segundo lo llamó para que volviera (559 a.C.), rompiendo su acuerdo con Licurgo. La razón de este apoyo de Megacles a Pisístrato estribaba en que, en definitiva, los enemigos tanto de los diacríos (representados por Pisístrato) como de los paralios (representados por Megacles) eran los nobles, cuyos intereses defendía Licurgo. 

Más tarde, Pisístrato fue de nuevo expulsado de Atenas, hasta que regresó definitivamente en el año 547 a.C. como tirano. De su experiencia anterior aprendió a evitar el enfrentamiento directo con los nobles terratenientes y a buscar soluciones tanto para los diacríos como para los comerciantes y artesanos, intentando eliminar el problema del desempleo. Su política conciliadora tuvo éxito.

Respetó la constitución y leyes de Solón, pero acaparó poderes en su persona. Su obra política se basó en las siguientes medidas:

  • a) Intensificó la actividad edilicia en la ciudad de Atenas, con objeto de crear riqueza y puestos de trabajo: ordenó la construcción de templos, canales y caminos. 
  • b) Atenas se convirtió en un centro cultural y artístico.
  • c) Aumentó la explotación de las minas del monte Pangeo y del Laurión.
  • d) Incentivó la expansión marítima de Atenas: la ciudad dejó de ser un centro agrícola para convertirse en un centro comercial.
  • e) Creó 48 naucrarías, reuniones de propietarios que sostenían una unidad naval.
  • f) Fomentó la suplantación de los cultos locales por otros nacionales: Panateneas y Dionisiacas.

En el año 527 a.C. Pisístrato murió transmitiendo el poder a sus hijos Hipías e Hiparco. Éstos protagonizaron gobiernos personalistas y radicalizados. Representan a la segunda generación de tiranos griegos que se mantuvieron en el poder olvidando el proyecto revolucionario de sus antecesores.

Tras la muerte de Hiparco (514 a.C.), Esparta intervino en Atenas: el rey Cleomenes tomó la Acrópolis, en su intento de forzar la inclusión de los atenienses en la Liga del Peloponeso. Esta actuación significó para Atenas el final de la tiranía: Hipías fue derrocado y tuvo que refugiarse en Persia (510 a.C.); en su lugar Esparta situó a Iságoras, que contaba con el apoyo de la oligarquía ateniense. Finalmente, Cleomenes no logró la alianza con los atenienses. Y en este clima político de inestabilidad surgió Clístenes en defensa del demos.

 

C. EL FENÓMENO DE LAS COLONIZACIONES

De mediados del siglo VIII al VI a.C. el mundo griego experimentó el fenómeno de las colonizaciones. Aunque los historiadores modernos utilicen habitualmente esta denominación, las nuevas ciudades (apoikíai) fundadas por los griegos no eran propiamente colonias, pues no dependían de las metrópolis que las habían fundado; por el contrario, eran estados independientes, totalmente libres desde el punto de vista político y socio-económico.

 

1. Causas de las migraciones griegas

En el fenómeno de las colonizaciones se deben considerar condicionantes activos diversos, tales como la búsqueda de nuevas tierras para subsistir y el exilio con motivo de las luchas políticas que tenían lugar dentro de las póleis, además del deseo de riquezas o aventura en el caso puntual de algunos colonos.

Actuaron como condicionantes pasivos el descubrimiento de nuevas regiones y rutas, gracias a los viajes expedicionarios griegos (precolonización), la difusión de experiencias migratorias desde el santuario de Delfos y las mejoras en las técnicas de navegación marítima.

 

2. Proceso de creación de colonias

La decisión de fundar una apoikía (colonia) era tomada por la polis. Ésta elegía un fundador (oikistés) para ponerse al frente de la expedición. Era común hacer una consulta previa al oráculo de Delfos. 

Los expedicionarios (unos mil) se elegían mediante sorteo o leva. El viaje se realizaba en naves de guerra. Tras ser fundada la colonia acudían a ella nuevas oleadas de pobladores desde la metrópoli correspondiente. 

La fundación se acompañaba de ceremonias religiosas: sacrificios, trasferencia de un culto de la metrópoli a la nueva ciudad y traslado del fuego sagrado desde la metrópoli.

Los emplazamientos preferidos para asentar la nueva ciudad eran pequeñas islas frente a la costa, penínsulas o promontorios y la desembocadura de ríos. El objetivo era facilitar el contacto con los pobladores indígenas y al mismo tiempo procurar una fácil retirada en caso de necesidad. Con frecuencia, después de un tiempo se establecía una segunda colonia en tierra más adentro. 

El urbanismo de las colonias solía ser hipodámico. Se repartían parcelas (kléroi) entre los nuevos colonos y se reservaban tierras para uso comunal. Con el tiempo se desarrollaron aristocracias locales. En ocasiones, se establecía un culto al fundador (equivalente al culto heroico de las viejas póleis).

Las relaciones entre los griegos y los pobladores autóctonos fueron diversas: de la hostilidad a la convivencia pacífica. En general, las colonias griegas facilitaron la helenización de las poblaciones vecinas. Sobre todo, se desarrollaron las relaciones comerciales.

 

3. Zonas afectadas por colonias griegas

Magna Grecia (Sur de Italia y Sicilia): en Italia los griegos entraron en contacto con los pueblos itálicos y con la poderosa civilización etrusca. Pitecusa fue la fundación más antigua (776 a.C.), establecida por eubeos en la isla de Ischia, cerca de Nápoles. En la misma zona del Golfo de Nápoles los eubeos crearon después Cumas. En el sur de Italia nacerán Regio, Sibaris, Crotona y Tarento (única colonia espartana). En Sicilia la colonia griega dominante será Siracusa, fundada por los corintios. También destacarán Gela, Selinunte e Himera. La presencia colonial griega en Sicilia coexistió con la púnica.

Norte del Egeo y estrechos: en esta zona los griegos tuvieron que convivir con los tracios. La Calcídica fue colonizada, así como las islas de Tasos y Samotracia. En los estrechos se establecieron colonias de Mileto y Mégara, entre ellas Bizancio.

Mar Negro: esta zona estaba poblada por los escitas y otros pueblos. Los griegos, sobre todo de Mileto, se establecieron en las costas, como en el caso de Sínope. De esta zona llegarán a Grecia por vía comercial pescado salado, cereales, pieles y grandes cantidades de esclavos.

Zona adriática: destacaron en esta zona las fundaciones de Corinto y Corcira, como Apolonia y Epidamno.

Norte de África: la colonización se concentró en el Delta del Nilo, donde se asentó Naucratis, y en una pequeña parte de la costa libia, donde se estableció Cirene.

Occidente: esta zona fue colonizada sobre todo por los focidios, quienes se establecieron en la costa mediterránea francesa, donde fundaron Massalia. En la Península Ibérica destacarán las colonias de Mainake y Emporion (subcolonia de Massalia) y en Córcega Alalia.

Viajes de los focenses a Iberia

La primera ciudad de Jonia que atacó [Ciro] fue Focea. Los habitantes de Focea, por cierto, fueron los primeros griegos que realizaron largos viajes por mar y son ellos quienes descubrieron el Adriático, Tirrenia, Iberia y Tarento. No navegaban en naves mercantes, sino en penteconteros. Y, al llegar a Tarteso, se hicieron muy amigos del rey de los tartesios, cuyo nombre era Argantonio, que gobernó Tarteso durante ochenta años y vivió en total ciento veinte. Pues bien, los foceos se hicieron tan grandes amigos de este hombre, que, primero, les animó a abandonar Jonia y a establecerse en la zona de sus dominios que prefiriesen; y, posteriormente, al no lograr persuadir a los foceos sobre el particular, cuando se enteró por ellos de cómo progresaba el medo les dio dinero para circundar su ciudad con un muro. Y se lo dio a discreción, pues el perímetro de la muralla mide, efectivamente, no pocos estadios y toda ella es de bloques de piedra grandes y bien ensamblados. 

Heródoto, Historias, 1, 163

[Traducción de Carlos Schrader, Editorial Gredos, Madrid, 1984] 

Fundación de Cirene
Pero, a raíz de ello, tanto él personalmente como los demás tereos fueron víctimas de desgracia tras desgracia. Y dado que los de Tera ignoraban la causa de sus desdichas, despacharon emisarios a Delfos para que consultaran al oráculo sobre los males que les aquejaban. Por su parte la Pitia les respondió que todo iría mejor si iban con Bato a colonizar Cirene en Libia. Tras esta respuesta, los tereos enviaron a Bato con dos penteconteros. Los colonos, pues, zarparon con rumbo al que habían dejado allí y colonizaron un paraje de a Libia, pero, como no sabían qué más tenían que hacer, se volvieron de regreso a Tera. Sin embargo, cuando trataban de desembarcar, los tereos la emprendieron a pedradas con ellos y no les dejaron atracar en la isla; al contrario, los conminaron a que volvieran a hacerse a la mar. Entonces los colonos se vieron obligados a reemprender la navegación y colonizaron una isla situada en la costa libia, cuyo nombre –como ya he indicado anteriormente– es Platea. Y por cierto que, según dicen, la isla tiene la misma extensión que la actual ciudad de Cirene. 
En dicha isla vivieron por espacio de dos años, pero, como su situación no mejoraba lo más mínimo, dejaron en ella a uno de los colonos y todos los demás zarparon con rumbo a Delfos. Y, al llegar ante el oráculo, lo consultaron, alegando que residían en Libia y que, pese a ello, nada les iba mejor. Entonces la Pitia, ante esta afirmación, les respondió lo siguiente: 
Si tú, que no has ido, conoces Libia, tierra de pingües rebaños, mejor que yo, que sí que he ido, mucho admiro tu sabiduría.
Al oír estas palabras, Bato y sus compañeros zarparon de regreso, pues, evidentemente, el dios no los eximia de fundar la colonia hasta que acabaran llegando a la mismísima Libia. Y, al arribar a la isla, recogieron Libia propiamente dicha, situado en frente de la isla, cuyo nombre era Aciris, paraje al que por dos lados encuadran hermosísimos sotos, así corno un río que corre por el flanco restante.
Durante seis años habitaron dicho lugar; pero, al séptimo año, los libios los engañaron con el pretexto de que iban a llevarlos a un emplazamiento mejor y los convencieron para que se marcharan. Los libios, pues, los sacaron de Aciris, trasladándolos hacia el oeste. Y para evitar que, al atravesarlo, los griegos pudiesen ver el lugar más hermoso de su país (por cierto que el nombre de dicho lugar es Irasa), calcularon la duración de las etapas y los hicieron pasar por allí de noche. El caso es que los condujeron a una fuente que, según cuentan, estaba consagrada a Apolo y les dijeron: “Griegos, aquí tenéis un lugar idóneo para estableceros, pues aquí el cielo está agujereado”. 
Pues bien, en vida de Bato, el fundador de la colonia, que detentó el poder por espacio de cuarenta años, y de su hijo Arcesilao, que lo detentó dieciséis años, el número de los habitantes de Cirene no sobrepasó la cifra de colonos que inicialmente habían partido para fundar la ciudad. Pero, en tiempos del tercer rey, llamado Bato el Feliz, la Pitia, mediante un oráculo, instó a griegos de todas las regiones a hacerse a la mar para convivir en Libia con los cireneos, pues éstos habían hecho un llamamiento general con la promesa de repartir tierras. El oráculo pronunciado rezaba así:
Quien a la encantadora Libia llegue demasiado tarde, distribuida ya la tierra, proclamo que un día habrá de pesarle.

Heródoto, Historias, 4, 156-159

[Traducción de Carlos Schrader, Editorial Gredos, Madrid, 1986]