Material para profundizar del Tema 9

 

Ha llegado el momento, ya están las diapositivas perfectamente diseñadas, el discurso estructurado, los videos analizados y aquellos puntos débiles que se habían detectado se han visto fortalecidos. Es el momento de salir a escena, uno de los momentos más duros. En esta sección veremos dónde radica el miedo ancestral que tenemos las personas a hablar en público. Se identificarán las causas del miedo para poder combatirlas y, principalmente, os insistiremos en que tengáis todo previsto para que ninguna eventualidad nos desvíe del momento de disfrute que puede tener el hecho de presentar. 

 

9.1 El objetivo: conectar, la conexión/flow/flujo

El sentimiento de conexión con la audiencia a la hora de realizar una presentación es un sentimiento compartido con otros ámbitos profesionales. En el teatro es lo que se denomina en inglés el “peak performance”, en deportes “estar en la zona”, en psicología “estado de flujo”. El concepto de flujo fue propuesto por el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi en 1975 en su libro “Beyond Boredom and Anxiety: Experiencing Flow in Work and Play” y, a partir de entonces, se ha difundido extensamente en diferentes campos. Cuando un orador experimenta el estado de flujo a la hora de realizar una presentación, incluso aunque sea por un breve instante, se imbuye de un sentimiento de energía y concentración tal que la presentación pasa a no requerirle ningún tipo de esfuerzo.  Por eso es una sensación no exclusiva de estar hablando en público, se puede experimentar en otras actividades como la práctica del golf, el esquí, al tocar un instrumento o escuchar música o incluso estando con niños. Cuando las personas que experimentan este estado son preguntadas por sus sensaciones responden con: facilidad, claridad, calma, dominio, balance en el binomio alerta/relajación, flujo, confianza, conexión con uno mismo con los demás y con todo a su alrededor, se sienten aumentada la percepción de los sentidos físicos, se sienten intensamente vivo, una habilidad para improvisar fácilmente en el momento, una percepción alterada del tiempo, presencia y se percibe el sentimiento del yo ampliado ¿lo has experimentado alguna vez?

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Por lo tanto, este es el sentimiento que se tiene que perseguir a la hora de afrontar una presentación en público.

 

9.2 El enemigo: los nervios

Como bien lo define el filósofo José Antonio Maria en “Anatomía del miedo”: “el miedo es la ansiedad provocada por la anticipación de un peligro”. El cerebro del orador, ante una presentación, identifica la situación con los siguientes aspectos relacionados con la supervivencia:

  • estoy solo
  • en territorio abierto sin sitio para huir
  • sin un arma
  • frente a una multitud de criaturas mirándome fijamente

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Estos hechos desatan los mecanismos de defensa y supervivencia de nuestra parte cerebral más antigua y eso se manifiesta en aspectos muy concretos como:

  • se evita el contacto visual
  • aparecen temblores en manos y piernas
  • sudoración excesiva de las palmas de las manos
  • el corazón late aceleradamente
  • falta el aire
  • se tensan los músculos y se crispan las manos
  • el rostro se ruboriza
  • se pierde la concentración
  • aparecen molestias gastrointestinales
  • tiembla la voz que se vuelve quebradiza y más aguda
  • se seca la boca y se tiene la necesidad de carraspear frecuentemente para aclarar la garganta

 

Esto ha quedado reflejado en un estudio de David Wallechinksy de 1977 titulado “The book of lists” donde se preguntaba a los americano que priorizaran sus miedos y los primeros puestos quedaron como sigue:

  1. Hablar en público
  2. Alturas
  3. Insectos y bichos
  4. Problemas financieros
  5. Agua profunda
  6. Enfermedad
  7. Muerte

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Generalmente se magnifican las consecuencias de una mala intervención generándose una autoimagen negativa antes de empezar a hablar. Realmente, aunque el cerebro lo asimile como una situación de supervivencia, a lo que más se teme ante una situación de hablar en público es lo siguiente:

  • a ser juzgados, criticados, o a que se rían de uno
  • a hacer algo embarazoso delante de otros
  • a decir algo estúpido que nadie olvidará
  • a aburrir hasta el infinito …..“ y más allá”
  • a quedarnos en blanco

 

El objetivo entonces está claro, si se conocen e identifican los miedos y somos conscientes de ellos estaremos en capacidad de superarlos. Guillermo Ballenato en su libro “Hablar en público. Arte y técnica de la oratoria” ofrece un listado de consejos para reducir los nervios:

  • preparar bien la presentación
  • dominar el tema del que se habla
  • practicar realizando varios ensayos
  • preparar con detenimiento las primeras palabras del discurso llegando incluso a memorizarlas
  • confirmar que se tiene todo el material necesario
  • llegar con puntualidad
  • familiarizarse con el espacio de la presentación
  • contar con un guion o de anotaciones manuscritas
  • pensar en positivo
  • incrementar la autoconfianza
  • elativizar la importancia de la situación y de la audiencia
  • fijarnos en algún asistente que empatice con nosotros para buscar “refugio parcial”
  • adoptar una postura cómoda
  • mantener el contacto visual con la audiencia
  • utilizar técnicas sencillas de relajación
  • relajar la tensión en hombros, cuello, espalda y frente
  • respirar lenta y profundamente
  • hablar despacio
  • introducir pausas breves que permitan recuperarnos
  • beber agua durante la ponencia
  • utilizar ropa cómoda

 

9.3 Ensayar, ensayar, ensayar

Aunque generalmente la pereza nos empuje a no ensayar, hay que decir que es obligatorio y muy recomendable ya que:

- ofrece una visión de conjunto de la totalidad de la presentación

- permite vivenciar la presentación y, como dice Javier Reyero, pre-sentirla

- ayuda a memorizar los contenidos con más precisión

- sirve para clarificar las ideas y para reforzar la argumentación

- afianza las transiciones entre los contenidos y etapas

- nos permite practicar el vocabulario y estar cómodos con los términos que se van a emplear

- sirve para practicar y revisar los aspectos no verbales de la presentación

- también para probar, practicar y confirmar los apoyos audiovisuales

- fundamental para estimar la duración de la presentación

- con ensayos sucesivos se  llega a automatizar la presentación permitiendo que esta fluya en caso de nervios

- permite ganar confianza y seguridad

- reduce y mitiga notablemente los nervios posteriores 

 

Puede ser interesante realizar diferentes ensayos cambiando alguna de las condiciones:

  • Con o sin apoyos multimedia
  • Con un público reducido o numeroso
  • Con un público favorable o desfavorable a nuestras propuestas
  • Con un tiempo más limitado del inicialmente previsto

 

9.4 Visualizar la presentación

Entre las estrategias para afrontar una presentación se podrían destacar:

  • Dirigir y focalizar nuestro pensamiento hacia ideas positivas que refuercen nuestra confianza.
  • Ser conscientes de nuestras cualidades y limitaciones tanto intelectuales, físicas o personales y focalizarnos en las primeras para compensar las segundas.
  • Realizar ejercicios de relajación y respiración.
  • Preparar concienzudamente la exposición realizando el número de ensayos necesarios. Cuanto más automatizada esté la presentación en todos sus aspectos más inmunes seremos a los bloqueos por nervios.

 

Pero lo fundamental es “creerse” la presentación y estar convencido de ella antes de poder convencer a otros.

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Ahora os vamos a presentar una serie de actividades o “rituales” que os pueden ayudar a focalizaros y concentraros momentos antes de hacer la presentación. Algunas son lógicas y otras pudieran aparecer poco convencionales pero ambas son importantes. Estos rituales, una vez mecanizados, pueden ayudar a mitigar la sensación de nerviosismo y producir el control de uno mismo. Os animamos a que los practiquéis y elijáis aquél que os haga sentir más cómodo.

 

9.5 Actividad: Ejercicio de respiración

Los ejercicios de meditación centrados en controlar la respiración ofrecen gran ayuda frente al control de nervios. Una respiración profunda y controlado permite relajar la tensión corporal y dejarnos en mejor predisposición para afrontar una presentación. En esta actividad os proponemos dejaros guiar por el siguiente mensaje de audio donde Vicente Simón guía una actividad de respiración consciente que dura 11 minutos.

 

9.6 Actividad: 10 minutos antes de presentar

Os proponemos la siguiente secuencia que sólo necesita de entre 7 y 10 minutos en la hora previa a presentar y un poco de privacidad:

  • 2 minutos: cierra los ojos y presta atención a lo que estás sintiendo. Recuerda, no intentes cambiar nada, tan sólo identificarlo y ponerle un nombre.
  • 1 minuto: “practica la presencia” intentando buscar un sentimiento de “vuelta a casa”. Para ello, respira profundamente empleando una respiración abdominal apoyando las manos sobre el estómago sintiendo cómo se eleva en cada inspiración. Intenta sentirte “conectado a tierra” ya que te proporcionará sentimientos de fuerza y solvencia, la tensión no hace “desplazarnos” y alejarnos de la conexión a tierra. Intentar ser consciente tanto de lo que pasa dentro como fuera de tu persona.
  • 2 minutos: prepara la voz dándote un masaje facial, moviendo y descolgando la mandíbula. Recoloca el cuerpo alineando tu cabeza, hombros, columna vertebral. Practica el ejercicio del “ascensor” imaginando un sonido “mmmmm” y visualizando que se genera en tu cabeza y va bajando piso a piso (cabeza, cara, cuello, pecho) a través de tu cuerpo como si viajara en un ascensor. Cuando llegue a la altura del pecho convierte el sonido anterior en “ahhhhh” y emítelo. Posteriormente, habla en voz alta pronunciando algunas partes de tu discurso o un trabalenguas.
  • 2-5 minuto: optimiza tu estado evocando imágenes gratificantes de personas y lugares que te aporten tranquilidad. Por un lado, siente e instálate en las sensaciones que te traen esas personas o lugares: temperatura, tu estado mental, físico y emocional cuando estás cerca de ellos y transfiere esas sensaciones a tu estado actual. Por otro toma conciencia de tus capacidades, créetelas, internalízalas y convierte este discurso interno en una voz positiva en tu cabeza que te impulse hace un sentimiento más abierto hacia la hora de dar tu presentación. Finalmente busca tu autenticidad, sé tu mismo y no tengas miedo de enseñar a los demás cómo eres “siendo tú”.
 
Last modified: Tuesday, 12 September 2017, 2:08 PM