Como ya se ha dicho, todo aumento de altitud conlleva la aparición de condiciones que evocan las de latitudes más altas y los seres vivos se han adaptado a ellas de un modo similar a como lo hacen en las regiones más frías (para información más completa véase el capítulo dedicado a las regiones frías de altas latitudes). 

La brevedad del periodo vegetativo hace que muchas plantas no dispongan del tiempo necesario para desarrollar sus ciclos completos en un año. Eso favorece a las herbáceas perennes (geófitos, hemicriptófitos…) que almacenan reservas en sus órganos subterráneos y que en muchos casos recurren a una reproducción vegetativa. En cambio, superada una determinada altura, las plantas anuales tienen muchas dificultades para sobrevivir.

Este factor, junto a la pobreza del suelo, a la dificultad para obtener nutrientes y al efecto inhibidor de la intensa radiación solar y UV, explican las pequeñas dimensiones de las plantas de montaña por encima del piso montano. Por eso, tanto los árboles situados en el límite superior del bosque como los matorrales y hierbas crecen muy poco y conservan durante toda su vida un tamaño menor al que sería habitual en la llanura circundante. 

La reducción de tamaño impide a estas plantas “descender” a pisos más bajos donde estarían rodeadas por otras mucho más grandes con las que no serían capaces de competir. Sin embargo, en altura es una estrategia eficaz para aprovechar el calor del suelo y defenderse tanto del viento como del frío excesivo invernal a través de la capa de nieve (que es un excelente aislante térmico).

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Las plantas de los pisos superiores tienen que enfrentarse a la escasez de agua por lo que adoptan frecuentemente rasgos xeromorfos como la suculencia. 

Foto: Sempervivum montanum en el macizo de Peña Labra (Cantabria- España).

 

 

Por otra parte, las plantas tienen que soportar situaciones de déficit hídrico a lo largo de todo el año: en verano porque el escaso espesor del suelo limita las reservas y en invierno porque el agua se congela y no puede ser absorbida por las raíces. Esta situación es agravada por la elevada insolación y extraordinaria capacidad desecante del aire en montaña y obliga a las plantas a adoptar rasgos xeromorfos: reducción de la superficie transpirante (tallos- hojas) y del número de estomas, protección mediante pubescencia, engrosamiento de la cutícula, densificación de los líquidos celulares, etc. Gracias a estas medidas los vegetales mejoran su capacidad de absorción y reducen las pérdidas de agua a costa de ralentizar aún más sus ciclos vitales.

Por fin, abundan especialmente las flores, pequeñas pero muy vistosas para llamar la atención de los insectos polinizadores. 

A partir de cierta altura el frío se convierte en un importante obstáculo para los animales: 

  • Los poiquilotermos (animales de “sangre fría”) se enrarecen y desaparecen rápidamente (con la excepción de los insectos que al tener una vida muy corta pueden acomodarse a la extrema brevedad de los veranos y que muchas veces son transportados hacia las cumbres por el viento). 
  • Los homeotermos soportan mejor las bajas temperaturas y al tener mayor corpulencia pueden desplazarse con más facilidad entre los pisos superiores e inferiores de la montaña y refugiarse en las áreas más benignas durante las estaciones desfavorables. Algunos, como la marmota, recurren al letargo invernal pero la mayor parte se defienden con buenas pieles y se mantienen activos bajando a cotas que les permitan encontrar alimento. 

Por último, algunos animales se han adaptado bien a la falta de oxígeno incrementando la capacidad de su corazón y pulmones así como el contenido en glóbulos rojos de su sangre. No obstante, su “techo” altitudinal depende de otros factores externos, tales como la escasez de recursos alimentarios y, generalmente, su número se reduce drásticamente por encima del piso alpino.

30,-Alchemilla-alpina,-Jard.Lauteret,F,-08-92 

La reducción del tamaño y la disposición formando un tapiz de las plantas de montaña son estrategias muy eficaces para enfrentarse al frío y a los inconvenientes de un crecimiento muy lento. 

Foto: Alchemilla alpina en Lautaret (Alpes- Francia).

 

 

Última modificación: martes, 18 de julio de 2017, 13:52