ALFRED HETTNER, LA NATURALEZA Y LOS COMETIDOS DE LA GEOGRAFÍA, 1927

  

“La geografía no es la ciencia general de la tierra; pero el calificativo escogido por Richthofen definiéndola como la ciencia de la superficie terrestre no es sólo desafortunado, sino que ha sido la causa de demasiadas concepciones erróneas.

Estudios de la superficie terrestre como tal, es decir, sin tener en cuenta las diferencias locales, no son todavía geográficos. La geografía es más bien sólo la ciencia de la superficie terrestre según sus diferencias regionales, es decir, entendiéndola como un complejo de continentes, regiones, paisajes y localidades. Si tenemos en cuenta el contenido de nuestra ciencia, la denominación geografía regional sería más apropiada… Pero entonces no se puede pensar únicamente en una geografía regional específica, es decir, en la descripción de las diferentes regiones y paisajes, sino que debe pensarse simultáneamente en la geografía regional general y comparada.

Si la naturaleza corológica no constituye la característica esencial de la aproximación geográfica, no por ello se puede hablar de un método corológico y disponerlo junto a otros métodos de descripción o investigación. La palabra “método” expresa, si no se pretende ampliar abusivamente su significado, el camino hacia la meta; pero corológico no es el camino, sino la meta, el objeto propio de la geografía.

Significa la comprensión de la realidad terrestre bajo el punto de vista de la ordenación del espacio. Esta contrasta con la concepción de la realidad propia de las ciencias sistemáticas, basada en la diversidad de los objetos, y de las ciencias históricas, cuya concepción se centra en el decurso del tiempo…

Mientras nuestro fin sólo se oriente hacia los fenómenos, permaneceremos en el ámbito de las ciencias sistemáticas. Únicamente cuando concibamos los fenómenos como propiedades de los espacios terrestres, estaremos haciendo geografía…

Investigaciones sobre la propagación de una herramienta, de un arma o en general de un objeto o de una costumbre determinada son denominadas de forma impropia antropogeográficas, cuando ante todo son, aunque indirectamente pudieran tener un significado antropogeográfico, etnológicas; porque en primer lugar nos interesa el objeto afectado o el pueblo como dueño y portador de dicho objeto, no la región… Su método de estudio [el de la geografía] se concentraba demasiado en la difusión geográfica de determinadas cosas, en vez de fijar su atención en la organización del espacio y en el carácter de las regiones y de las localidades. Pero la geografía no debe ser la ciencia de la distribución local de los diversos objetos, sino la ciencia de la organización del espacio. La geografía es una ciencia del espacio del mismo modo que la historia es una ciencia del tiempo…

La naturaleza de los países no constituye por sí misma, sino sólo en virtud de los hombres, el objeto de la geografía… El hombre se desenvuelve en la naturaleza en el marco de una dependencia evaluada por los investigadores de forma más o menos significativa; esta dependencia consta de influencias, que el hombre padece, y de estímulos y motivación que son los que desencadenan sus acciones… No… podemos colocar al hombre, como intentan promover algunos metódicos actuales en un claro ejemplo de recaída en concepciones metodológicas ya superadas, en el centro y en el punto de mira de las aproximaciones geográficas, sino sólo junto con los fenómenos de la naturaleza.

La geografía no puede limitarse a ningún dominio de la naturaleza o del espíritu en concreto, sino que debe extenderse a la vez sobre todos ellos. No es ni ciencia de la naturaleza ni ciencia del espíritu, sino ambas cosas a la vez… La naturaleza y el hombre forman parte inseparable de la caracterización de las regiones…

La extensión de la geografía hacia el estudio de la naturaleza y del hombre no es ninguna arbitrariedad, sino que está profundamente fundamentada en la esencia de las cosas. Naturalmente dificulta el estudio de la geografía, pero es inevitable…

Schlüter y Brunhes… parten del concepto de paisaje, entendido como la expresión del territorio percibido por la mirada, limitando la aproximación geográfica a las cosas que se manifiestan externamente. Ese es, como veremos, un criterio legítimo para un sector del ámbito geográfico, que podemos denominar geografía estética.

Pero la geografía en so totalidad no puede ser tan unilateral: no puede, por ejemplo, concebir el estudio del suelo únicamente por su color sin tener en cuenta sus propiedades físicas y químicas…

En verdad, Schlüter y Brunhes no pretenden excluir tales cosas de la geografía, prueba de ello es que las vuelven a introducir por la puerta falsa. Lo que persiguen es la limitación del elemento humando a las manifestaciones perceptibles para los sentidos. Excluyendo lo espiritual, ámbito en el que se engloban los pueblos y los estados… Pero… si se excluye lo espiritual, la geografía pierde precisamente aquellas ramas de su saber que desde la Antigüedad ha cultivado con especial empeño, como la geografía política, la geografía de los asentamientos y, en realidad, también la geografía del comercio y el transporte, porque una geografía de los caminos no puede ser el equivalente de una geografía del comercio y del transporte…

En la actualidad, la geografía abarca tanto procesos como configuraciones y relaciones materiales, hechos de la vida espiritual y de la naturaleza.

FUENTE: HETTNER, A. (1987): "La naturaleza y cometidos de la geografía". Geocrítica, 70